domingo, octubre 30

Semana del Cine Ecuatoriano en París


Prometeo Deportado, la película de Fernando Mieles, es una obra de bella poesía, una verdadera obra de arte. Completísima, porque al interior de esta muestra de séptimo arte, aparecen matices de todos los otros. El hilo conductor de la película es el mito del dios griego Prometeo que va siendo oportunamente narrado en la voz del actor principal: Carlos Gallegos. Su personaje le da muchísima fuerza a la película: una mezcla exquisita de ingenuidad e ingenio, de profundidad e inocencia. La actuación de Carlos Gallegos es impecable, incluso tratándose de su primer rol dentro del género cinematográfico, porque él es en principio, y ha sido durante ya muchos años, actor de teatro.
En esta película, he sentido mucho del realismo mágico de García Márquez porque está ilustrada de colores alegres, de composiciones ingeniosas, sorprendentes. Prometeo deportado no es la caricatura de la realidad ecuatoriana como podría ser interpretada por públicos sensibles, sino una pintura surrealista de realidades varias que se mezclan y se cruzan, que se interponen unas a otras para darse fuerza, para volver mágico eso que increíblemente puede ser tan cierto.
Para que una obra de arte pueda conquistar a un público muy amplio, tiene que volverse universal y esta película aunque tiene mucho del Ecuador, no me cabe duda en ningún momento, de que por eso mismo, tiene mucho de todo el mundo.
A quienes nunca hayan vivido al interior de otras culturas, les resultará difícil comprender esta paradoja: no hay nada tan igual, y tan distinto, que los seres humanos que habitamos el mundo. La tragicomedia ecuatoriana es la tragicomedia de cada país del planeta, aunque a primera vista parezca imposible. Cada personaje en la película, representa una ecuatoriana, un ecuatoriano, en búsqueda de identidad; se habla de un Ecuador nombrado como una línea imaginaria, como algo que no existe. Y ese sentimiento de profundo abandono, ese sentirse nada, ese sentimiento de ser parte de un país que no existe, eso es justamente lo que hace, o puede hacer de este filme, una obra universal. La identidad nacional es un tema muy frecuente en Europa y no se diga en la misma Francia dónde vivo hace ya más de una década y en dónde tuve el placer de ver Prometeo deportado durante La Primera Semana del Cine Ecuatoriano en París en El Instituto Cervantes. Desarrollar esta idea que he plasmado en este largo párrafo me tomaría muchas páginas, por lo que prefiero dejarlo como un abrebocas de los estudios que llevo haciendo en antropología desde que me instalé aquí, pero eso es historia para otro artículo. Lo que aquí me interesa es aportar al arte del Ecuador, y en este caso, al filme de Fernando Mieles que de entrada felicito.
Si bien es cierto que me ha gustado esta obra de muchísimo talento, creo necesario hablar de aquello que le quita, en ciertos momentos, fuerza a la película.
Hay una cierta incoherencia en el rol que juegan algunos de los personajes en el transcurrir de la obra, por ejemplo el rol del deportista y del hombre de lentes que, sin razón aparente, y sin aportarle nada al filme, de pronto se vuelven los “malos de la película”. La muerte del escritor, personificado por Peky Andino, tampoco aporta a la obra. Al contrario, es una salida violenta a una cierta realidad cruda: una salida brutal de la magia y la fantasía, a la vulgar tragedia. Cuando el personaje de la modelo llora junto al escritor muerto, sucede lo mismo: el espectador, la espectadora, se sienten brutalmente fuera de la magia y de la poesía. Ambos momentos le quitan fuerza y coherencia a la narrativa. Cabe recalcar que he discutido con otras personas, algunas francesas, otras ecuatorianas, al salir de la función, y el análisis ha sido el mismo.
Creo que para evitar este tipo de errores, antes de terminar la producción de un filme, se debería hacer un trabajo más profundo de autocrítica. Sólo saliendo de su propio yo, el ser humano puede corregir sus errores, ver aquello que verdaderamente aporta a la obra y aquello que quizá no tiene lugar en medio de la pieza que estamos montando, ni dentro del mensaje que queremos hacer llegar al público. 

lunes, marzo 28

La “Revolución Verde”

Cuando vi el documental: “Soluciones Locales para un Desorden Global” de Coline Serreau en junio del 2010, entendí que toda la medicina (1) que había estado tomando durante los últimos años no hacía otra cosa que establecer en mi organismo un estado de eterna convalecencia, condenándome día tras día a depender de ella. Esa misma noche dejé de tomar las medicinas convencionales y opté por todo medicamento que fuera natural (3). Desde entonces, no he vuelto a sufrir de las dolorosísimas migrañas y he mejorado de mis frecuentes problemas digestivos; y aunque he debido enfrentarme a fuertes crisis alérgicas, las medicinas naturales me han ayudado muchísimo a sobrellevar todos esos males. Fue en aquél documental (2) que conocí la historia de la famosa “Revolución Verde”:

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, quedaron sin ser usados numerosos productos químicos que habían sido fabricados para aniquilar al enemigo. Las enormes industrias dedicadas al armamento de guerra, se convirtieron de pronto a la moderna maquinaria agrícola y el resto de esos productos químicos comenzaron a ser usados en los cultivos bajo el nombre genérico de pesticidas. La llamada “revolución verde” hizo posible la reconstrucción de Europa luego de tan devastadoras guerras, ayudando además al gran crecimiento económico de los EEUU de América. El discurso de la “Revolución Verde” prometió erradicar el hambre en el mundo, convirtiendo en héroes a aquellos campesinos deseosos de trabajar por la reconstrucción.

Sin embargo, ni la miseria, ni el hambre han sido erradicadas del Planeta Tierra; al contrario, el desarrollo industrial de la agricultura empobreció radicalmente la producción agrícola de los ahora llamados países en desarrollo. Pero éste no es el único gran problema: el uso de pesticidas no es sólo nocivo para los insectos que destruyen los cultivos, tampoco son nocivos solamente para los campesinos y trabajadores que les utilizan; cierto es que el uso de pesticidas empobrecen los suelos, les vuelven infértiles pero sus daños no se quedan ahí; un poco de ese veneno llega a la boca de quienes les consumen, aunque pelen, laven y hasta cocinen los productos antes de ingerirles.

Hace pocos días, gracias a un nuevo documental (4), ampliamente fundamentado, me enteré de que para validar el uso de pesticidas en la alimentación, se inventó una medida que supone que el consumo de veneno en pocas cantidades, es inofensivo para la salud de los seres humanos.

Dos sorpresas: aquella medida todavía en vigor, nunca ha sido comprobada científicamente. Segundo: un poco de veneno de vez en cuando puede que no sea fatal para el uso humano, pero el número de veneno aumenta y se complica cuando se suman no sólo los diversos químicos que se usan en la producción agrícola, sino aquellos que se usan para dar sabor, color, olor, textura y tantas otras características de la comida moderna...

En los años 1950, el científico francés a quién primero se le ocurrió la idea de establecer aquella medida, afirmó luego que: “El uso prolongado de aquellos productos químicos, incluso en pequeñas cantidades, se vuelve fatal porque pueden provocar cáncer”.

A finales de 1980, dos científicos en los EEUU, descubrieron por casualidad que el bisfenol-A (BPA) también es cancerígeno. El bisfenol-A es una hormona no natural elaborada en laboratorios, utilizada generalmente para dar rigidez al plástico. Los científicos, Ana y Carlos, usaban pipetas transparentes hechas de plástico rígido en su laboratorio; la proliferación constante de células cancerígenas en todas las muestras estudiadas les llamó la atención. Los fabricantes no quisieron revelarles la fórmula de sus pipetas pensando que se trataba de una investigación comercial; debiendo investigar por sí mismos, ambos científicos descubrieron la composición del plástico rígido y las particularidades cancerígenas del bisfenol-A.

El interior de los enlatados está hecho con bisfenol-A, los biberones plásticos, las tarrinas, los empaques de comida preparada, están hechos con bisfenol-A... Los alimentos en contacto con el plástico, absorven esta hormona de síntesis, sobretodo al ser calentados al interior del microondas, en baño maría o en el medio ambiente. Al interior del cuerpo, el bisfenol actúa como las otras hormonas, desarreglando el equilibrio endocrino del cuerpo, provocando cáncer sobretodo en los órganos reproductivos.

He llevado diez años preguntándome ¿por qué en Francia la vejez de las abuelas y de los abuelos de entre 80 y 90 años, es mucho más dura que la de mis abuelas ecuatorianas? Hasta hace dos días, solía creer que eran casos específicos. Pero la investigación realizada por M.M. Robin, me hizo comprender que el alto Producto Interno Bruto (PIB) de Europa, se había logrado gracias a un estilo de vida totalmente nefasto para la salud de sus habitantes. En los países desarrollados, los medicamentos convencionales, la agricultura y la alimentación industrial son utilizados fuera y dentro de las grandes urbes. A eso se le considera progreso. En los países pobres, en cambio, ese estilo de vida moderno se ha concentrado hasta hoy, solamente en las grandes ciudades y es ahí dónde se concentran los numerosos casos de cáncer y obesidad del Tercer Mundo.

El estado de salud de los habitantes de las grandes ciudades de los países en desarrollo, es el mismo que el de los habitantes del mundo desarrollado. En los países pobres, los abuelos y abuelas de los niños y niñas de este nuevo milenio, sufren generalmente de obesidad, de cáncer, de sobrepeso... ¡incluso antes de haber llegado a cumplir los 60 !

Hace un par de décadas que se conocen los orígenes del cáncer pero los intereses comerciales han sido y siguen siendo más poderosos. La Revolución Verde se desarrolló y se enraizó en nuestro mundo porque gracias a ella, muchos han podido enriquecerse y el dinero sigue siendo poderoso. Pero ese enriquecimiento existe y se desarrolla cuando el dinero circula porque mucha gente en el mundo, piensa que debe seguir trabajando en favor del PIB. Mientras la riqueza de los países siga siendo medida a través del PIB, el mundo en el que vivimos seguirá su marcha hacia el abismo. La salud ambiental no es la única afectada, los seres humanos que habitamos este planeta somos las primeras víctimas, incluso aquellos que se siguen enriqueciendo a través del crecimiento del PIB.

En ningún documental ni en ninguna otra parte, alguien me dijo que las medicinas convencionales que había estado tomando durante tantos años, me enfermaban en permanencia: fue la imagen de aquella tierra seca, totalmente devastada por los productos “fitosanitarios” la que me hizo comprender cuánto se parecía mi organismo a esa misma tierra.

¿Cuántos caminos debe un hombre caminar antes de poder ser un hombre?
¿cuántos mares debe una paloma blanca navegar antes de poder dormir sobre la arena?
¿cuántas veces deben las bolas de cañón volar antes de ser abolidas por siempre?
La respuesta, mi amigo, la sopla el viento, la respuesta la sopla el viento.
¿Cuántas veces un hombre debe alzar los ojos antes de lograr ver el cielo?
¿cuántos oídos debe un hombre tener antes de poder oír la gente gritar?
¿cuántas muertes tomará hasta que se sepa que ha muerto demasiada gente?
¿Cuántos años puede una montaña existir antes de que se la lleve el mar?
¿cuántos años puede alguna gente existir antes de poder ser libre?
¿cuántas veces se puede voltear la cabeza, fingiendo nada haber visto...
Blowin´In The Wind, Bob Dylan

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1 Medicinas convencionales utilizadas contra: las alergias, las migrañas, los anticonceptivos y los dolores de estómago.
2 “Soluciones Locales para un Desorden Global”
3 Existen antihistamínicos (antialérgicos) naturales elaborados a partir de aceites esenciales como el de Estragón.
4 Documental: “Notre Poison Quotidien” (Nuestro Veneno de Cada día) de Marie-Monique Robin.

lunes, octubre 18

LA IDEA DE RIQUEZA

El socialismo difiere del sistema capitalista, principalmente en lo que se refiere a la repartición de las riquezas. Mientras el capitalismo promueve el enriquecimiento de pocos, el sistema socialista exige la repartición de las riquezas de modo equitativo. Podríamos decir entonces que los sistemas, socialista y capitalista conciben la idea de riqueza de la misma manera.


I

En ambos sistemas, la idea de riqueza está ligada tanto a los bienes materiales como al dinero. El sistema socialista, en la ya desaparecida Unión Soviética, permitió que los estratos bajos de la escala social, tuvieran acceso tanto a la salud, como a la educación. Eso mismo, se ha logrado en otros países bajo el mismo modelo de sistema de repartición equitativa de la riqueza, como es el caso de la isla de Cuba con Fidel Castro a la cabeza de la revolución. Que, en una sociedad, todos sus integrantes tengan igualdad de derechos frente a la salud y a la educación es, indiscutiblemente, un gran avance. Definitivamente, eso es algo positivo. Sin embargo, no hay que olvidar que, para financiar la salud y la educación de las mayorías, se necesitan fuentes de dinero.

Durante la segunda guerra mundial, Rusia produjo un número grandísimo de armamento, gracias a su gran industria en dónde muchas mujeres trabajaron; los hombres estaban todos en el frente de batalla. Otro modo de financiar los proyectos del estado, fue el cultivo de algodón. Una enorme parte del territorio este de la ya desaparecida URSS, antiguamente cubierta de fuentes naturales de agua, hoy en día presenta grandes zonas desérticas, resultado del cultivo intensivo de algodón: ríos se han secado por completo, tierras fértiles quedaron convertidas en desiertos...

Hoy en día, en Europa se habla del Brasil de Lula, como una nueva potencia económica mundial. Y es que el desarrollo del cultivo, sobre todo de cereales, ha permitido al Brasil volverse mundialmente “competitivo”. Sin embargo, pese a que el gobierno de Lula, se suponía socialista, es decir, partidario de la repartición equitativa de las riquezas, en el Brasil las diferencias son cada vez mayores. La gente rica del Brasil, hace tiempo que dejó de usar automóviles para desplazarse; ellos usan helicópteros para evitar los molestias del tráfico vehicular. El deseo de hacer del Brasil un país económicamente rico, ha provocado el aumento en la tala masiva de árboles; gran parte de los bosques amazónicos desaparecen en cuestión de minutos.
Permanecer competitivos en el mercado mundial, significa que la producción tiene que mantenerse intensa para bajar los costos. La alta competitividad del Brasil, no solo se debe al cultivo intensivo sino además, a las condiciones bajo las cuales, trabaja en esas zonas, mucha gente miserable del Brasil. No solo con salarios bajísimos, si no que además, desprovistos del material capaz de protegerles de los riesgos de estos trabajos. Uno de esos riesgos está en el uso de productos químicos (fungicidas y otros) perjudiciales tanto para la fertilidad de las tierras como para la de los trabajadores.

A los países de Europa, les cuesta mantenerse competitivos frente a países como el Brasil y la China, porque las leyes en esos países no protegen a los empleados y trabajadores, mucho menos a los que están en el límite más bajo de la escala social. Ellos son obedientes y miserables, necesitan tanto el dinero como el trabajo que se les propone, por eso aceptan trabajar sin protecciones, con horarios extenuantes y en condiciones deplorables.

Este tipo de condiciones laborales, se supone que no debería existir en los estados de gobiernos socialistas. Pero pensemos: Cualquier líder que quiera mejorar la calidad de vida de la gente, apunta siempre a mejorar los sistemas de salud y de educación primero. Para ello requiere de financiamiento. Entonces entramos a la clave del sistema económico mundial: los países “ricos” cuentan con la maquinaria adecuada para transformar las materias primas; mientras que, las materias primas, se encuentran mayoritariamente en los países en desarrollo. Los países ricos imponen sus condiciones a los países en desarrollo, porque sin sus maquinarias, los países pobres no pueden transformar sus materias primas. Los países en desarrollo, se someten a las condiciones de los países ricos para poder financiar sus gobiernos, gracias a la exportación de materias primas.

Todo este modelo de desarrollo, nos hace pensar que lo que se necesita para sacar de la pobreza a los países en desarrollo, es crear sus propias industrias. Suponemos que los países “ricos” son capaces de crear máquinas muy avanzadas, gracias a la educación que reciben sus pobladores. Por eso, es que los gobiernos socialistas, apuntan tanto al mejoramiento de la educación popular.

En el afán de mejorar la industria local, los gobiernos de los países en desarrollo, abren de par en par sus puertas a las industrias de los países “ricos”. Como en los países ricos, las leyes protegen tanto el medio ambiente como a los trabajadores, producir cuesta mucho dinero. Por eso no paran de cerrar sus industrias locales para instalarlas en los países en desarrollo. Allí instalan sus industrias sin restricciones medioambientales, ni de salud, para los trabajadores locales. Llevan sus propios empleados para los puestos directivos, dejando los puestos menos costosos para los empleos locales. De modo que, los países ricos siguen enriqueciéndose, mientras los países en desarrollo siguen enriqueciendo solo a unos pocos privilegiados.

Aquí vale anotar algo. Que un país sea considerado rico, no quiere decir que en él no existan grandes porcentajes de pobladores empobrecidos. Quiénes crecimos en alguno de los países en desarrollo, solemos creer que en los países ricos solo existen industrias, desconocemos que en éstos países “ricos” siempre han existido: campesinos, obreros, mano de obra, artesanos, etc. Luego de muchas luchas sociales, toda esa gente pobre de los países ricos, ha logrado grandes reivindicaciones en cuestiones de educación y de salud popular, protección laboral, jubilación, vacaciones pagadas, entre otras. Eso ha ayudado a que mucha gente viva mejor, pero no necesariamente les ha sacado de la pobreza. Cuando los países en desarrollo, abren sus puertas a las grandes potencias económicas mundiales, toda esta gente pobre de los países ricos, pierde sus trabajos y poco a poco comienza a perder todas las reivindicaciones logradas a través de grandes luchas.
Creo que esto es muy importante subrayarlo: en los países ricos siempre ha habido gente pobre. En los países ricos no todas las personas gozan de los mismos derechos, no, ni siquiera en Francia donde el sistema socialista ha logrado grandes avances en materia de salud y de educación popular. Existen y siempre han existido jerarquías sociales: un tipo de educación y de salud privada para los ricos, y otra para el resto de los pobladores. La gran diferencia que existe en este punto con la de América Latina, es la percepción que tiene la gente en Francia al respecto de los servicios del Estado. Para dar un ejemplo. De la escuela maternal hasta el final de la primaria, mucha gente, cualquiera que sean sus ingresos, opta por la educación popular. Sin embargo, a partir del colegio, quienes pueden permitírselo, prefieren cambiarse a la educación privada para que sus hijos puedan, en el futuro, acceder a las Escuelas de élite, que no son, las tan "famosas" universidades populares. Yo también estuve sorprendida cuando lo escuché de la boca de mi director universitario: en Francia, las Universidades son para las mayorías, y las "grandes" Escuelas, como aquí se les llama, son  para las minorías privilegiadas que siempre han existido. Son los estudiantes de éste tipo de instituciones tan reconocidas al interior de Francia, quiénes tomarán los cargos directivos de las empresas y los puestos políticos.

La extrema derecha y el fundamentalismo, tienen mucha fuerza en Europa. Los gobiernos de extrema derecha, quieren cerrar sus fronteras y contradicen la globalización económica. Toda esa gente pobre que ha perdido su trabajo porque las fábricas cierran en Europa para abrirse en China, en Brasil, o en cualquier otro país parecido, votan por la extrema derecha. Los productores de leche, de carne, de cereales son campesinos europeos y sufren directamente cuando los grandes hipermercados de sus propios países, prefieren comprar la leche, la carne y los cereales, que vienen de países en donde los precios son “más competitivos”.

La competitividad significa que los precios se mantengan bajos. Que los precios sean bajos puede hacernos pensar que todo se vuelve accesible a las grandes mayorías. Sin embargo, en general, quién pierde en este sistema de competitividad a ultranza, son quiénes son ya pobres y humildes.

II


Así que, se trate o no de un gobierno socialista, el sistema económico mundial, hace que cualquier intento por hacer justicia se vuelva insostenible, ya que la riqueza está basada en la explotación (que contamina la naturaleza), la producción de bienes materiales (que también contaminan la naturaleza) y el comercio de estos bienes que terminan contaminando porque la mayor parte de ellos se vuelven basura en tan solo minutos luego de haber sido comprados.

¿No será que el problema no está en la repartición de la riqueza, sino en la concepción misma de ella? ¿No será que es la concepción misma de riqueza la que está realmente en juego?

Había una vez una familia muy pobre que vivía en los EEUU a mediados del siglo pasado. Uno de los hijos resultó ser muy brillante en los estudios. Diploma tras diploma, llegó a trabajar en la NASA. El sueño americano se hacía posible. Luego de separarse de su primera mujer, éste hombre de éxito, decidió dejar la Nasa y crear su propia empresa junto a su nueva esposa. Tuvieron dos hijos. Igual que sus padres, esta nueva pareja de origen humilde, soñaron para sus hijos éxito económico y grandes diplomas. Su hijo mayor, sin embargo, escogió para él un camino distinto. Terminado con éxito los años de preparatoria universitaria, decidió donar a un organismo no gubernamental, todos sus ahorros, que no eran pocos, quemó los últimos dólares que le quedaban en los bolsillos y se dedicó a vivir del modo más auténtico posible. Como muchos soñadores, se instaló en la parte más salvaje de Alaska, y la muerte le llegó tempranamente, por causa de inanición.

Muchos podríamos criticar la actitud de este chico rebelde, diciéndonos que se trataba de un niño mimado, caprichoso, a quién como nunca le hizo falta “nada”, tiró todo el dinero que tuvo y dejó en los suelos los anhelos de sus padres que tanto lucharon para salir de la pobreza y poder brindarle a él, una vida “mejor”.

Pero hay algo más. La infancia de este chico no fue color de rosa. Su padre y su madre vivían metidos en la oficina, trabajando duramente para poder sacar su empresa adelante. Creo que para alguien que siempre ha necesitado dinero, entender lo que vivió este chico, es muy difícil, pues en general, creemos que el dinero puede solucionarlo todo. Asimismo, solemos creer que nuestros países en desarrollo, vencerán todos sus males cuando el dinero no les falte, cuando se conviertan en países ricos. Soñamos con tener carreteras impecables, queremos maquinaria modernísima, sistemas de transporte subterráneo y aéreos de punta. Queremos sentirnos que hacemos parte del primer mundo. Pero nunca nos ponemos a pensar que en los países desarrollados, toda esa alta tecnología, todas esas infraestructuras, no han hecho que sus poblaciones sean felices. Los niveles de depresión son altísimos, la gente es violenta y agresiva; muchos enloquecen, otros se suicidan. ¿Será que es el síntoma de todo niño sobreprotegido? ¿Será que el hecho de tener y tener, hace que la gente se vuelva incapaz de medir sus “privilegios”?

El problema del mundo radica en esta idea de riqueza. Creemos ingenuamente que son las cosas materiales, las riquezas económicas, las que pueden darnos felicidad. Pero ningún ser vivo puede ser feliz, si está solo. Es cierto que la tecnología y la infraestructura moderna pueden ser de mucha utilidad pero no son indispensables para la felicidad. Me explico.

La gente pobre suele creer que si triunfa académicamente, triunfará económicamente como en el caso del hombre del ejemplo, caso de la vida real. La idea de triunfo económico se supone íntimamente ligada a la idea de felicidad. Pero lo que hace realmente felices a los seres humanos, es el contacto con otros humanos, son las relaciones humanas, aquellas que se basan en la confianza, en el placer mutuo.

¿Como podríamos criticar a aquél muchacho, y decir que fue injusto con sus padres, si sus padres lo único que le dieron es dinero? La miseria nos hace creer que el dinero todo lo puede pero nos equivocamos muchísimo. Lo que necesitamos es justicia para que nadie pueda someternos, para que seamos libres de decidir aquello que queremos.

En las ciudades como Quito, se piensa que se pueden resolver los problemas del tránsito, creando metros subterráneos como en Europa, y no se dan cuenta que en Europa, esos sistemas tampoco han resuelto el conflicto. Porque el problema comienza en el sistema económico que necesita vender siempre más automóviles para seguir fabricando otros. El problema es que a la gente ya no le gusta caminar, ya no quiere encontrarse ni estar junta, estar dentro de un carro les hace sentirse admirados, protegidos del contacto externo. La tecnología moderna, lamentablemente no nos junta, nos aisla, nos llena de aparatos que distraen nuestras vistas, nuestros oídos, nuestros pensamientos. Que nos dejan cada vez más solos, que nos deshumanizan cada vez más. Pero todos esos aparatos se mejoran y se siguen vendiendo, porque la infelicidad de la gente sigue creciendo, la soledad es cada vez más rotunda, más masiva. Niños pequeñitos crecen totalmente rodeados de aparatos, ajenos al calor humano, al contacto familiar, a los seres vivos. No, las cosas nunca nos harán felices, seguirán distrayéndonos de todo lo verdaderamente importante.

Todo aquello que hace realmente felices a los seres humanos no cuesta nada, es gratuito. Pero en el sistema en el que vivimos se nos exige hacer circular dinero para que las economías se sostengan. La gente, muy obediente, gasta y gasta y gasta tiempo y dinero para cumplir con lo establecido. Si un padre y una madre, dejan de trabajar para cuidar a sus hijos, la sociedad les critica, porque lo que ellos hacen no genera dinero y en este sistema, si no se genera dinero, lo que ellos hacen, no sirve. Pero si ese padre y esa madre contratan a alguien más para que les cuide los hijos, y ellos mismos, toman el cuidado de otros niños para ganar dinero, el sistema les felicita. Una chica murió a los diecisiete años por sobredosis de droga, luego de haberse siempre lamentado del hecho de que sus padres, ambos educadores, se ocuparan mejor de los hijos ajenos que de sus propios hijos. Si alguien decide caminar todos los días hacia su trabajo, no consumirá gasolina, no necesitará pagarse un gimnasio, ni un médico, porque su salud estará impecable. Pero en este sistema, vale más pagar gasolina, mantener el auto, visitar al médico y comprar medicamentos porque solamente así, el sistema económico funciona, porque solo así hay circulación de dinero y si en este sistema el dinero no circula, nada sirve.

No quiero parecer radical, no digo que nunca se deba utilizar un automóvil, ni ir al médico... pero en un mundo en el cual se necesita ganar dinero cada día haciendo y fabricando las mismas cosas, estar enfermo y ser dependiente resultan ser una obligación y no algo esporádico, ocasional o imprevisto.

Habría que pensar otras formas de intercambio de bienes y servicios. Algo distinto que nos permita vivir en sociedad sin competir a cada instante, sin contaminar todo el tiempo, sin criticarnos, sin compararnos, sin agredirnos, sin sentirnos menospreciados en todo momento.
¿Será que algo así es posible? ¿será que somos capaces de inventar algo distinto? 
Si el ser humano ha podido hacer avances grandiosos en ciencia y tecnología, ¿por qué resulta tan incapaz a la hora de inventar nuevos mecanismos de intercambio? ¿Por qué seguimos peleando por izquierdas y derechas, cuando al final de cuentas, a la larga, el resultado es siempre el mismo?

martes, junio 1

LA QUESTION SEXUELLE

Après avoir été secouée lors d’une soirée TV, par les propos et les images des pédophiles rencontrés dans l’enquête des Infiltrés*, intitulée « Pédophilie : Les Prédateurs » ; et diffusée par France 2 le mardi 6 avril 2010, j’ai commencé à tisser les fils de la question.

La soirée a été très riche en information avec un remarquable travail d’investigation et des intervenants très pertinents à l’heure du débat. Mais quelque chose restait floue, très floue de mon point de vue.

Tout le monde a tourné sur le problème :
« Que faire pour protéger nos enfants des prédateurs sexuels ? »

On a parlé de la responsabilité parentale :
« Il ne faut jamais laisser seuls ses enfants sur Internet. Il faut mettre des blocages, il faut les prévenir, il faut les surveiller… ! »
C’est vrai…
Pourtant…

Je pense maintenant à quelque chose dite par le médecin en psychiatrie aussi invité. Il a dit que certains enfants victimes, savaient qu’il fallait parler aux parents du harcèlement sexuel suivi sur Internet, mais qu’ils n’avaient pas osé, qu’ils ne savent pas quoi dire…

C’est de là qu’ont commencé à prendre forme mes propres questionnements :
- Pourquoi une personne devient pédophile ?
- Qu’est-ce que la sexualité ?
- Comment peut-on parler de sexualité à nos enfants si nous-mêmes ne savons pas ce que c’est ?
- Comment attendre que nos enfants se sentent à l’aise pour nous poser toutes les questions, surtout celles liées à la sexualité ?

Voilà le problème :
Savoir ce qu’est le sexe ; ce que sont la sexualité et les rapports sexuels. Puisque le problème n’est pas qu’il y ait le réseau Internet à l’heure actuelle, le problème est que nos sociétés sont le berceau de prédateurs sexuels !

Dans l’antiquité, les égyptiens avaient éloigné du groupe, un petit nombre d’enfants à peine nés, pour pouvoir établir d’après eux, quelle était leur langue originelle. Tous ces enfants sont décédés, tous se sont laissés mourir. C’était un neurologue qui avait parlé du sujet et il disait que, même si nous avons, en tant qu’êtres vivants, un patrimoine génétique, aucun aspect biologique ne peut se développer ni prendre forme si ce n’est qu’au travers de la culture. Or, comment la culture est-elle transmise ? Par l’éducation, bien évidement.

C'est-à-dire, bien que nous sommes tous génétiquement et biologiquement capables et disposés autant aux langues qu’à la vie sexuelle, rien ne prend forme sans les sens donnés par les sociétés : par la culture qui nous forme et par les éducateurs qui nous entourent. Ce n’est pas si difficile de comprendre, à partir du moment où je commence à expliquer ce processus depuis le début.

Freud a été le pionner à voir que la sexualité humaine existe bien avant la puberté : qu’il existe une sexualité enfantine. La sexualité, comme la faim, sont des faits biologiques qui, dans la recherche de satisfaction, donnent forme à ce que nous appelons « goûts ».

Notre éducation, nos cultures, sont remplies d’images parce qu’elles jouent le rôle de signifiants. C'est-à-dire, elles donnent du sens à ce que nous ressentons. Il existe aussi l’odorat, l’ouïe, le toucher, mais le travail des images dans la signification est beaucoup plus vaste, parce que silencieuses, elles peuvent se glisser partout et réveiller en nous, les autres sensations auxquelles elles sont liées dans nos souvenirs.

Le film « Au delà du désir » du réalisateur Lance Young, produit en 1997, traite l’histoire d’une femme, dont l’inceste souffert pendant son enfance, l’empêche de jouir sexuellement. Pour guérir de cette souffrance elle va se faire traiter. Le thérapeute choisi, apprend ses patients à s’aimer eux-mêmes, à se laisser séduire par leurs propres corps, par l’image que leurs propres corps reflètent. Il croit que c’est la seule façon de parvenir à la jouissance personnelle et, par conséquence, la seule façon de donner de la jouissance à autrui, dans l’acte amoureux.

La sexualité est remplie d’images. Les images, les formes nous excitent, nous séduisent, nous donnent envie. Mais ces images, sont-elles forcement grotesques, vulgaires, brutales ?

Lorsque la faim survient, chacun d’entre nous cherche à pallier ce besoin à sa manière, et cette manière est directement liée à nos habitudes personnelles. Lorsque les sensations sexuelles commencent à apparaître, l’organisme cherche à les satisfaire, à les comprendre, à leur trouver signification. Comme tout dans le développement humain, cet apprentissage va se faire petit à petit, notamment par imitation. Mais, que pourrions-nous imiter au milieu d’un foyer où toute question sexuelle est bannie ? Nous chercherions probablement à palier nos inquiétudes ailleurs… et pourquoi pas, aussi via Internet ! Internet n’est qu’un autre moyen d’y arriver. Ou alors, quelqu’un désire-t-il nier la très longue existence de la pornographie… ?

La pornographie propose des images qui traitent les questions sexuelles de manière brutale. Elles sont choquantes et par conséquence, leur impact est persistant dans la mémoire. Dans l’apprentissage de la sexualité, nous avons tous un jour ou l’autre, étés choqués par des scènes vulgaires, grotesques, brutales ; par des images obscènes qui pourtant, ont réussi à nous exciter. Si ce genre d’images a réussi à réveiller en nous l’appétit sexuel, c’est tout simplement parce que, pendant la découverte et l’apprentissage de la sexualité, nous avons étés confrontés à de telles images. D’autant plus qu’il est vraiment difficile de s’en dédouaner : la vulgarité et la brutalité des images obscènes sont partout, toujours clairement exposées dans les vitrines, dans les journaux, sur les murs, dans la publicité...

Avoir eu une éducation sexuelle à l’intérieur d’un foyer aux esprits ouverts, signifie avoir été en contact à un autre type d’images de la sexualité ; cela signifie avoir été en contact avec d’autres paroles, avec d’autres concepts à propos des questions sexuelles. Et dans ce cas, bien que confrontés socialement aux images grotesques toujours mise en avant dans la Pub, il est beaucoup plus probable que nous arrivions à comprendre la question sexuelle autrement.

Comment parler de sexe à nos enfants, si nous mêmes, parents, ne le concevons que comme quelque chose de brutal, vulgaire et obscène ? L’apprentissage de la sexualité est long et complexe, mais si nous n’avons eu comme école, que les images brutales de la pornographie et son discours brut, nous aurons du mal à expliquer et ressentir le sexe d’une autre façon.

Et les pédophiles dans tout ça ?

Il n’est pas vain de rappeler que la plupart des pédophiles ont été victimes de pédophilie. La plupart, sinon tous, ont été victimes d’une façon ou d’une autre, d’abus sexuel et de brutalité. Rien dans la nature humaine ne prend forme, si ce n’est grâce à la culture acquise à travers dans type d’éducation.

Plus nous réprimerons nos désirs sexuels, plus nous risquerons de perdre le contrôle de nos actes. La sexualité ne doit pas être réprimée mais canalisée, guidée dans la recherche de satisfaction réelle d’un besoin naturel. Une telle « satisfaction » par la force, par la brutalité ou dans la criminalité, n’est pas la véritable satisfaction d’un besoin naturel, sinon une réponse de substitution, fruit de la confusion installée lors d’une première agression sexuelle. C’est pour cette raison que tous les mineurs abusés ne deviennent pas prédateurs ; la brutalité vécue transformera l’être dans la mesure de sa vulnérabilité. À majeure ouverture d’esprit, plus grandes seront les possibilités de s’en sortir, même ayant vécu une expérience si malheureuse et dramatique. Encore une fois : à nous de changer ce qui est établi !

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* Première investigation de cette nouvelle série des « Infiltrés » : La pédophilie. « Selon un récent rapport des Nations Unies sur le sujet, il y aurait dans le monde plus de «750 000 prédateurs sexuels connectés en permanence sur la toile». Pendant près d'une année, une équipe a enquêté sur ces «prédateurs sexuels» qui se servent d'Internet pour abuser d'enfants. C'est ce que les policiers appellent le phénomène du «grooming» : tout acte visant à manipuler un enfant via internet à des fins sexuelles. Phénomène inquiétant… Selon l'association « Innocence en Danger », un enfant sur trois en France a déjà été approché par un inconnu sur internet. » Réalisateur : Philippe Lallemant. Présentateur : David Pujadas. France 2.

LA CUESTION SEXUAL

Después del impacto que me causaron los propósitos y las imágenes de pederastas encontrados en el programa de investigación francés: Los Infiltrados*, comencé a pensar en el asunto. La noche fue rica en información, con un notable trabajo de investigación y con invitados totalmente pertinentes en el momento del debate. Pero algo quedaba impreciso, demasiado impreciso para mi gusto.

Todo había girado en torno a Internet:
“¿Qué hacer para proteger a nuestros niños y niñas de los depredadores sexuales?”

Se habló de responsabilidad parental:
“¡Nunca hay que dejar solos a sus niños frente a Internet! ¡Hay que poner bloqueos! ¡Hay que prevenirles! ¡Hay que vigilarles!...” Cierto. Sin embargo…

Pienso ahora en el médico en psiquiatría invitado: dijo que ciertos niños víctimas de abuso sexual son conscientes de que debían haber hablado con sus padres sobre el acoso sufrido a través de Internet pero que no habían osado, ¡que no supieron qué decir!

Me pregunto entonces:
¿Por qué una persona se vuelve pederasta**?
¿Qué es la sexualidad?
¿Cómo se puede hablar de sexualidad con sus hijos si uno mismo, una misma, no sabe lo que es exactamente?
¿Cómo esperar que nuestros hijos se sientan a gusto para hacernos todas las preguntas, sobre todo aquellas ligadas al sexo?

He aquí el problema:
Entender lo que son el sexo, la sexualidad y las relaciones sexuales. Porque el problema no está en Internet, el problema es que nuestras sociedades ¡dan origen a depredadores sexuales!

En la antigüedad, los egipcios alejaron del grupo, deliberadamente, a un pequeño número de infantes para poder establecer cuál era la lengua original de la especie. Los infantes murieron todos: todos se dejaron morir. Fue un neurólogo quién habló del tema y dijo que si bien, en tanto que seres vivos, todos tenemos un patrimonio genético, ningún aspecto biológico puede desarrollarse, ni tomar forma, si no es a través de una cultura: del contacto con el medio y con las otras personas porque toda cultura se transmite, gracias a la educación, valga decirlo. Así que, si bien todos somos genética y biológicamente capaces y dispuestos tanto al lenguaje como a la vida sexual, nada toma forma si no es a través del sentido que se le da en sociedad: por la cultura que nos rodea, por los educadores que nos forman. No es tan complicado comprender todo esto, si comienzo a explicar el proceso desde el principio.

Freud fue el primero en darse cuenta de que la sexualidad humana existe mucho antes de la pubertad; que hay una sexualidad infantil. El sexo, como el hambre, son hechos biológicos que en la búsqueda de satisfacción dan forma a eso que llamamos gusto. Nuestra educación, nuestra cultura, están llenas de imágenes porque éstas juegan el rol de significantes. Es decir que las imágenes, explican aquello que sentimos. Existen, además, el olfato, la audición, el tacto, pero el trabajo de las imágenes en la significación es bastante más vasto porque, silenciosas, pueden deslizarse por todas partes y despertar —en nosotros y nosotras— todas las otras sensaciones, con ellas ligadas, en nuestros recuerdos.

En la película “Éxtasis” del Realizador Lance Young, producida en 1997, se trata la historia de una mujer quién, víctima de incesto durante la infancia, es incapaz de gozar sexualmente con su pareja. Para sanar, se hace tratar. La terapia consiste en aprender a quererse a sí misma, a dejarse seducir por su propio cuerpo; por la imagen que su cuerpo refleja en ella. El terapeuta cree que ésta es la única manera de lograr el placer personal y, por consiguiente, la única forma de poder dar placer a otra persona en el acto de amor.

La sexualidad está llena de imágenes. Las imágenes, las formas nos excitan, nos seducen, nos provocan. Pero dichas imágenes, ¿son necesariamente grotescas, vulgares, brutales?

Cuando llega el hambre, cada uno de entre nosotros y nosotras busca calmar su apetito a su manera, y esta manera está directamente ligada a nuestros hábitos personales. Cuando las sensaciones sexuales comienzan a manifestarse, el organismo busca satisfacerlas, comprenderlas, les busca significado y significación. Como todo en el desarrollo humano, este aprendizaje va a hacerse poco a poco, sobre todo a través de la imitación. Pero ¿qué podremos imitar en medio de un hogar en el que toda cuestión sexual es evitada? Buscaremos seguramente, la satisfacción de esas nuevas inquietudes, en otros lares y por qué no, ¡también en Internet! Internet no es sino otro medio. ¿O alguien va a negar la muy larga existencia de la pornografía?

La pornografía posee imágenes que tratan las cuestiones sexuales de manera brutal. Son chocantes y por consecuencia, su impacto permanece en la memoria con persistencia. En el aprendizaje de la sexualidad, a todos y todas, nos han sorprendido alguna vez, imágenes de escenas vulgares, grotescas y brutales. Imágenes obscenas que, sin embargo, han logrado despertar nuestro deseo sexual. Si ese género de imágenes ha logrado excitarnos, es sencillamente porque durante el período de descubrimiento y de aprendizaje sexual, hemos sido confrontados a ese mismo tipo de imágenes. Y eso, sobretodo, porque es muy difícil pasarse de ellas: la vulgaridad y la brutalidad de las imágenes obscenas están por todas partes claramente expuestas en las vitrinas, en los periódicos, sobre los muros... en la publicidad.

Haber tenido una educación sexual al interior de un hogar de mentalidad abierta, significa: haber estado en contacto a otro tipo de imágenes sobre la sexualidad; otras palabras, otros conceptos relativos al sexo. Y en ese caso, incluso si confrontados a las imágenes grotescas, siempre publicitadas por todas partes, es muy probable que se pueda llegar a comprender la cuestión sexual de otras maneras.

¿Cómo hablar de sexo a nuestros hijos e hijas, si nosotros mismos, padres y madres, no le concebimos sino como algo brutal, vulgar u obsceno? El aprendizaje sobre la sexualidad es grande y complejo, pero si nuestra escuela ha sido limitada a las imágenes brutales de la pornografía sexual y su discurso, tendremos gran dificultad a explicar y sentir el sexo de cualquier otro modo.

¿Y la pedofilia en todo esto?

No está de más recordar que la mayoría de pederastas han sido víctimas de pedofilia. La mayoría, sino todos, han sido brutalizados, víctimas de abuso sexual de alguna manera. Nada en la naturaleza humana toma forma si no es gracias a la cultura, asimilada a través de un tipo de educación.

Más reprimiremos nuestros deseos sexuales, más correremos el riesgo de perder un día el control de nuestros actos. La sexualidad no debe ser reprimida sino canalizada, guiada en la búsqueda de satisfacción real, de un deseo natural. Tal satisfacción por la fuerza, a través de la brutalidad, o en la criminalidad, no es una verdadera satisfacción de una necesidad natural sino una respuesta de substitución, fruto de la confusión instalada durante una primera agresión sexual. Es por esta razón, que todos los menores, víctimas de abuso sexual no se convierten en depredadores; la brutalidad vivida transformará el ser, en la medida de su vulnerabilidad. A mayor apertura de espíritu, mayores serán las probabilidades de salir adelante incluso habiendo vivido una experiencia tan dramática y dolorosa. Nuevamente: ¡Está en nosotros y nosotras el cambiar lo establecido!

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* Los Infiltrados. Título de la investigación: “Pedofilia: Los Depredadores”, difundida por la cadena France 2, el martes 6 de abril del 2010 en Francia: “Según un reporte reciente de las Naciones Unidas, sobre el tema, en el mundo habría más de 750 000 depredadores sexuales, conectados a Internet en permanencia. Durante cerca de un año, un equipo investigó sobre estos depredadores sexuales que se valen de internet para abusar de menores. La policía llama a este fenómeno: grooming, y engloba cualquier acto que tienda a manipular un infante vía Internet con propósitos sexuales. Fenómeno inquietante… Según, la Asociación francesa: “Inocencia en Peligro”, un infante sobre tres, en Francia, ha sido ya contactado por un desconocido en Internet.” Realizador: Philippe Lallemant. Presentador: David Pujadas. France 2.
** En este artículo, los términos pedofilia y pederastia han sido utilizados como sinónimos.

martes, diciembre 8

martes, diciembre 1

L'ECONOMIE DISTRIBUTIVE

Le 5 juin 2009, j’ai assisté à la séance débat du film « Let’s make money » au cinéma indépendant Pandora d’Achères, animé par Marie-Louise Duboin. Ce soir là, j’ai fait la connaissance du mensuel « La Grande Relève ». A la sortie du débat, on m’a gentiment offert les numéros de janvier à mai 2009. J’ai lu avec passion et grand intérêt tous ces numéros. J’étais contente et en même temps, profondément troublée. Je suis toujours contente d’avoir trouvé en France de gens si raisonnables !

Je suis née dans la capitale de l’Equateur, Quito, en Amérique du Sud. Je me suis installée en France il y a bientôt dix ans et dans tout ce temps, je n’ai jamais rencontré de gens qui soient si proches des pensées auxquelles j’avais été familiarisée depuis mon enfance. Parler avec de gens qui ne se trouvent ni dans la droite ni dans la gauche française mais qui proposent un model tout à fait nouveau, logique et différent m’a donné beaucoup d’espoir… mais en même temps… J’étais troublée à cause du profond danger auquel nous sommes tous confrontés en tant qu’habitants de cette planète Terre. Je suis profondément attachée à la nature et donc, par la suite, très attachée au respect de l’environnement ; les dangers liés au réchauffement de la Planète ne m’étaient pas étrangers. Par contre, je maîtrisais assez peu l’économie et l’histoire du système économique actuel.
Les articles si bien écrits, si lucides et solides de Messieurs Aubin, Blavette, Glory, Evrard, etc. m’ont fait comprendre, voir et sentir les similitudes de la crise financière de ces derniers mois, avec celle du 1929. Je ne pense pas que le rapprochement de cette crise, aux deux Grandes Guerres Mondiales, soit anodin. La crise financière de l’époque et toute la haine sociale (qui ont donné comme résultat des milliers de morts, de souffrances et d’injustices) ont des causes communes : un système économique totalement aberrant qui est arrivé à dépasser les frontières, à se faire unique et mondial.
Dans les années 1980, lorsque je vivais toujours à Quito, je me souviens de l’étonnement reflété par ceux qui, étant allés aux Etats-Unis, ressentaient du « développement » : « Il y a des montagnes de voitures à peines abîmés… et on les emmène à la casse ! Ici, on pourrait les remettre en état par n’importe quel mécanicien et là-bas, on les jette ! » Vers la fin des années 1990, j’ai entendu un musicien populaire de Quito, raconter ce qui l’avait choqué de sa visite aux Etats-Unis : « C’est insupportable ! » disait-il, « on se promène n’importe où dans les villes, et on trouve beaucoup de choses en parfait état, jetés dans les rues comme de la poubelle ! C’est insupportable quant on sait qu’en Equateur, comme dans beaucoup d’autres pays, il y a tant de pauvreté… » Les personnes qui avaient eu l’opportunité de visiter le « premier » monde, étaient abasourdies par le gaspillage mais aussi, par l’opulence. Certains étaient critiques, d’autres en rêvaient à volonté. Moi qui étais à l’époque, encore une gamine, je me posais beaucoup de questions.
Plus tard, à Cuba, je rencontrais un Cubain qui rêvait de Miami, il entendait les blagues enregistrées sur une cassette audio, d’une Cubaine déjà installée. Une de ses blagues m’avait marqué profondément, elle faisait référence au papier toilette : « Il y en a pas aux Etats-Unis » disait-elle « peu importe, pas besoin de PQ quand on peut s’essuyer les fesses avec des tranches de jambon ! » …Et la pauvreté ? Je voyais bien que ce cubain, comme tant d’autres, avait une totale ignorance de la pauvreté qui régnait dans le monde, surtout celle qui existe aux Etats-Unis. Un autre Cubain, déjà sorti de Cuba, m’avait dit avec conscience que, pour une personne misérable, Cuba était le « paradis », mais pas pour une personne de classe moyenne qui peut aspirer à d’autres choses que ce que le système cubain peut lui offrir.
Quelques années après, j’ai quitté mon pays pour vivre en France. J’ai alors découvert les raisons pour lesquelles les gens se débarrassent de choses encore utiles : le prix de réparation est excessif ! Mais, qu’est-ce qui est excessif ? La main d’œuvre ? Pas vraiment. J’avais par exemple un mixeur fait d’un vase et d’un moteur. Remplacer le vase cassé, c'est-à-dire, faire l’achat du dit vase coûtait aussi cher que de racheter un nouveau mixeur ! Mais quelle est donc cette logique : comment le vase peut-il coûter aussi cher que le mixeur entier ?
J’ai acheté un blouson en cuir dans un petit village très pauvre de mon pays natal, dont les habitants se consacrent à la fabrication des habits en cuir. Je l’ai payé 40 dollars (c’est la monnaie imposée à mon pays depuis l’an 2000). La fermeture éclaire abîmée, je suis allée en France, chez le cordonnier. Avant de réaliser n’importe quel travail, il avertie toujours : « Cela va vous coûter peut-être aussi cher que ce que votre blouson vous a coûté ! » Et il ne se trompait pas. J’ai donc décidé de ramener mon blouson en Equateur, pour le faire réparer lors d’une autre visite ; cela a été beaucoup moins cher effectivement.
Pendant toutes ces années vécues en France, dans mon pays natal les choses avaient évolué épouvantablement : l’économie de marché régnante s’était aussi implantée. Bien qu’on puisse toujours se faire réparer les choses à des prix plus bas que ceux de la France, ce n’est plus si bon marché pour le coût de la vie locale. En conséquence, les gens font ce que font les gens en France ou aux Etats-Unis : ils n’arrêtent pas de jeter pour acheter et acheter à nouveau. C’est une société de consommation depuis que beaucoup des marchés se sont ouverts et que les banques ont simplifié toutes les démarches pour l’endettement.
Beaucoup avaient apprécié la dollarisation de la monnaie car auparavant la différence ne permettait pas les déplacements autour du monde. Voyager était une affaire de « riches » ! Peu à peu, « tout » est devenu accessible aux classes moyennes, « tout » mais au prix de l’endettement en permanence, du travail sans repos. C’est devenu aussi invivable comme ce que j’avais connu aux Etats-Unis lorsque je suis allée y travailler pendant quelques mois. La qualité de vie des populations de classe moyenne de mon pays natal n’est faite que d’heures et d’heures de travail, de bouchons dans la circulation, de shopping, d’endettement ! Déjà en 1990, tous les commerces étaient ouverts tous les jours de la semaine. Beaucoup avaient commencé à ouvrir 24 heures sur 24, avec service à domicile gratuit ! Cela n’a pas créé plus d’emplois puisque les employés sont toujours obligés d’assurer ces heures de week-end et du soir, sans pouvoir exiger un quelconque supplément d’argent. La misère étant déjà grande, si quelqu’un refusait, ce dernier serait vite remplacé par quelqu’un d’autre ayant besoin de travailler. Les gens ne savent que se soumettre et travailler, rien ne les protège. En plus, ils sont persuadés que c’est à cause de la « paresse » de leurs concitoyens que leur pays n’arrive pas à faire partie des pays développés.
Ce qu’avait rêvé la plupart de mes aïeuls, était enfin arrivé aux classes moyennes de mon Equateur natal : « le pouvoir d’achat » avait finalement augmenté. La pauvreté avait augmenté en parallèle de ce « pouvoir d’achat », depuis la dollarisation et la généralisation des emplois précaires. Les classes moyennes peuvent désormais se permettre ce qu’il ne pouvait pas se permettre auparavant, au coût de l’énorme augmentation de la misère, la délinquance, les dangers, l’insécurité et tous les autres problèmes sociaux. De ce fait, il reste peu de gens de la classe moyenne qui ne s’est pas fait photographier sous la Tour Eiffel. Le tourisme mondial a explosé avec ses dramatiques conséquences pour l’environnement. Je ne dis pas qu’il faudrait interdire le tourisme aux gens des pays en développent, mais je trouve réellement dommage que la plupart de gens de mon pays qui visitent le « monde », ont pour seul intérêt de se faire photographier au pied des monuments historiques les plus connus, dans le seul but de publier ces photos sur les sites de réseaux sociaux… Il y a beaucoup de gens qui s’endettent juste pour se faire féliciter par leur environnement social ; pas d’intérêts historiques, pas d’intérêts environnemental : dans un grand nombre de cas, c’est seulement une question de reconnaissance sociale… On avait été si « pauvres » et laissés de côté du développement auparavant…
Dans toute cette évolution de la vie des classes moyennes de mon pays d’origine (et des autres pays du tiers monde semblables) il n’y a eu aucune amélioration au niveau de la qualité de vie ; je dirais même qu’il y a eu une énorme détérioration : la santé, l’éducation et le temps libre continuent à être des privilèges pour ceux qui peuvent se les permettre, même l’air pur et l’eau propre à boire deviennent des luxes.
L’idée de « travailler plus pour gagner plus » (et gaspiller plus) ne m’a pas vraiment séduit… Il y a dix ans, lorsque je suis arrivée en France, j’avais été fascinée par ces systèmes de santé et d’éducation qui étaient, malgré leurs défaillances, largement plus justes que ceux auxquels j’avais été habituée. La qualité de vie avec les 35 heures de travail, les vacances, les promenades familiales du dimanche, l’intérêt pour la nature, le rassemblement familial autour de la table… étaient des énormes richesses à mes yeux. C’est vrai que la France n’a jamais été le paradis sur terre mais il y a de choses si bien ici ! Seulement… pour combien de temps ? Les enfants lisaient, maintenant ils jouent presque tous à la Nintendo ; les familles se promenaient dans les forêts, maintenant elles vont à Eurodisney et bientôt, elles pourront aller faire du shopping aussi les dimanches !
Bien que j’adore mon pays natal, j’ai choisi de rester en France pour tout ce que la France offrait à mon enfant. Je suis consciente qu’en France, il y a eu toujours un peu de tout, mais la société était franchement moins consommatrice qu’elle n’était aux Etats-Unis ou en Amérique Latine, il y a dix ans. Une profonde tristesse me remplit le cœur en pensant à cette France qui s’éteint peu à peu, ravagée par le pouvoir du système marchand où tout se vend, où tout s’achète …au « meilleur » prix !
Souvent, lorsqu’on me demande si je me plais en France, je fais part de tout ce que je trouve ici bien mieux qu’ailleurs. Pourquoi puis-je voir ce qu’il y a de bien en France ? Parce que je viens d’ailleurs ? Pas forcément. Toutes les personnes qui ont quitté leur pays d’origine, n’ont pas eu les mêmes chances que moi. Il est vrai que je suis arrivée en tant qu’étudiante et heureusement pour moi, la misère n’a jamais été la raison qui m’a poussée hors de mon pays natal.
Il y a peu de temps, je lisais les commentaires écrits à propos du nouveau film de Michael Moore, sur la Bourse et la Crise économique américaine et mondiale. C’étaient les critiques laissées par les usagers de Youtube. J’étais furieuse de lire autant de choses si bêtes ! On critiquait Moore et ses documentaires, les qualifiant de communistes : « Il n’y a que le capitalisme qui peut fonctionner » était clairement marqué !
De nos jours et dans cette crise, comment est-il possible qu’il y est encore des gens qui puissent y croire ! J’ai pensé donc à « Sicko » du même Michael Moore et j’ai compris que le travail fait avec la publicité constante depuis des décennies en faveur du capitalisme et contre le communisme, était profondément enraciné surtout dans les populations américanisées. Cette perception des choses ne provient pas d’un quelconque cynisme, c’est de l’ignorance, j’en suis certaine. La plupart des gens sont éduqués par les mass media. La télévision a très bien joué son rôle d’éducatrice en faisant du capitalisme et de la consommation à outrance, la panacée, le paradis.
Tous ceux qui, comme moi, critiquons le capitalisme, doivent être conscients des origines de nos différences avec cette large population éduquée par la télévision. C’est dans l’éducation que tout prend origine. Je parle de l’éducation fait chez soi et non pas que de celle des institutions parce que le système éducatif est fait et contrôlé pour maintenir l’ordre établi. Je peux voir les défaillances et questionner le système puisque j’étais élevée différemment. Par contre, ceux qui ont grandis soumis à l’obéissance, auront beaucoup de mal à prendre du recul et à questionner. L’éducation fait défaillance car elle est basée sur l’obéissance à l’autorité. Si au lieu de demander obéissance depuis la tendre enfance, on demandait réflexion, les individus grandiraient avec la liberté de penser, de choisir, de questionner. Ce n’est pas seulement l’éducation scolaire qui devraient changer et se remettre en question mais celle que nous donnons en tant que parents chez nous. Sommes-nous en train de faire grandir des moutons ou bien, essayons-nous de faire grandir des êtres libres, capables de penser, de réfléchir, de questionner, de choisir par eux-mêmes ?
Lorsque je parle d’un monde où tous les individus gagneraient la même chose, d’un monde où chacun choisirait son métier, pas en fonction de revenus mais en fonction de ce que chacun trouve du plaisir à faire, les gens se mettent en garde. Un monde où tout le monde serait « pareil » est un monde indésirable pour ceux qui ont besoin de soumettre pour s’imposer. « L’humain est fait de rivalité, c’est la nature humaine !» m’a-t-on déjà affirmé.
Je connais une fille qui grandit entourée de l’amour de son père et de sa mère. Ils ne sont pas riches, mais ils ont tout ce qu’il faut pour vivre heureux en se respectant eux-mêmes. Elle n’a pas de Nintendo comme ses autres copines et copains mais elle n’en veux pas et ne ressent jamais de jalousie vis-à-vis des autres. Elle se permet de rêver à des choses qu’elle désirerait, mais le fait d’y rêver ne l’empêche pas de profiter de ce qu’elle a déjà ! Elle est si heureuse et positive, qu’elle a l’impression de ne manquer de rien ! Evidement, elle a le respect et l’amour de son papa et de sa maman qui savent partager leur temps de travail avec leur temps en famille. Cette fille grandit en harmonie, elle n’a pas besoin de se comparer aux autres pour exister, elle est bien dans sa peau, elle est heureuse…
Je connais d’autres filles, qui n’ont malheureusement jamais l’attention de leurs parents ; leurs parents ont commencé par les mettre devant la télé lorsqu’elles étaient toutes petites. Ensuite, ces mêmes parents, leur ont acheté une Nintendo. Plus leurs filles sont distraites, plus ils arrivent à les évader. Ces filles ne se sentent pas aimées, elles ne se sentent pas bien dans leur peau, ainsi la jalousie ne se fait pas attendre. Elles ne sont jamais satisfaites ni heureuses, il leur faut toujours de plus en plus de choses pour les distraire du manque causé par l’absence de rapport avec leurs parents.
Je ne crois pas dans la jadis « nature » humaine faite de haine, de jalousie, d’ambition, de rancœur. C’est juste une question de famille, d’amour, de respect, d’éducation. Le capitalisme n’est que le résultat d’une société en manque de liens d’affection, d’une société qui a perdu toute conscience de vrais rapports humains. Nous pouvons continuer à écrire beaucoup de pages contre le système marchand, on peut toujours le critiquer, le questionner mais nous n’arriverons jamais à convaincre ceux qui ont grandi soumis et obéissants. Ce n’est pas toujours et seulement du cynisme, c’est de l’ignorance mais aussi de la peur de perdre leurs points de repère.
Il y a donc urgence à changer les méthodes éducatives, il faut commencer à accepter d’être questionnés en tant qu’adultes, sans pour autant renoncer à rester fermes face à nos décisions. Il faut avoir le courage de se confronter à soi même, de douter, de chercher, de choisir. J’ai beaucoup voyagé en me questionnant; c’est seulement ainsi que j’ai réussi à ouvrir mon esprit et à trouver des réponses.
Merci à tous ces gens de la Grande Relève qui m’ont appris beaucoup de choses sur cette économie confuse et obscurantiste ; à présent — et grâce à vous — j’ai beaucoup plus d’arguments pour lutter contre ce système autour de moi et pour rêver à une économie différente fait de partage.