viernes, septiembre 27

La ecología es una visión más profunda y más amplia de la realidad

Los países a los que el Producto Interno Bruto designó como pobres, abundan de poblaciones geniales que han traducido sus saberes en la producción de alimentos, la mutualización de servicios, la reciprocidad, la ayuda entre generaciones, la solidaridad, etc. sin subvenciones de ningún tipo.

El dinero, los salarios, los empleos, la seguridad social, las jubilaciones, la salud... públicas y privadas, son los artificios que esclavizan a los pobladores citadinos del mundo que crecemos sin lugar a dudas, ignorantes de la sabiduría del mundo vivo en constante movimiento.

El saber actual nos permite entender cómo funcionamos como seres vivos parte del universo; esos saberes pueden liberarnos si entendemos que la ciencia y la tecnología son medios y no finalidades en sí mismas. Ni una sóla de las máquinas modernas habría podido ser fabricada sin la observación del mundo vivo. 

Los avances más grandes de la ciencia contemporánea ligados a los descubrimientos en materia de física cuántica, es decir del mundo de lo infinitamente pequeño, corroboran las grandes tradiciones de pueblos ancestrales, reivindicando su sabia intuición. 

Los principios de fragmentación son una visión anticuada de la realidad porque cada organismo mantiene una relación permanente y continua con todos los demás elementos que componen su entorno. Este principio central de la ecología, entiende que el mundo es una esfera dónde todo está ligado entre sí de un modo o de otro. 

La ecología es una visión más profunda y más amplia de la realidad ya que sin medio ambiente nada sería posible.

sábado, agosto 31

Hace tiempo se venía subastando el petróleo de la Amazonía...

La gente de origen campesino e indígena, no llega a prostituirse, a criminalizarse, ni a corromperse por maldad. El sistema económico mundial medido a través del PIB, les aniquila la autoestima haciéndoles creer que los modos de vida ligados a la madre tierra con métodos tradicionales de cultivo son irracionales y nada productivos.
El PIB se estableció como indicador de las riquezas en el siglo XX. Ese Producto Interno Bruto cataloga ricas a las naciones que producen e intercambian bienes y servicios para el consumo. Todo trabajo social, de asistencia o voluntariado no entra en las cuentas del PIB y cuando ese tipo de labores hacen parte de las cuentas, resultan contrarias al crecimiento...
Cuando Lula llegó al poder, el Brasil se convirtió en una potencia económica mundial. El desarrollo del cultivo, sobre todo de cereales, volvió al Brasil mundialmente “competitivo”. Sin embargo, pese a que el gobierno de Lula se suponía socialista, es decir, partidario de la “igualdad de derechos”, en el Brasil las diferencias son cada vez mayores. El deseo de hacer del Brasil un país económicamente rico medido a través del PIB, ha provocado el aumento en la tala masiva de árboles, gran parte de los bosques amazónicos desaparecen en cuestión de minutos. Eso no significa solamente contaminación ambiental, sino desplazamiento obligatorio de poblaciones locales que dejan sus modos de vida autosuficientes para ir a engordar los sectores de miseria de las grandes ciudades, volviéndose totalmente dependientes de la asistencia pública. 
Permanecer competitivos en el mercado mundial significa intensificar la producción para bajar los costos. A los países de Europa, les cuesta mantenerse competitivos frente a países como el Brasil y la China, porque las leyes en esos países no protegen a los empleados y trabajadores, mucho menos a los que están en el límite más bajo de la escala social; ellos han sido reducidos a la miseria, desprovistos de sus modos de vida tradicionales, necesitan el dinero que se les propone aunque sea muy poco, por eso aceptan trabajar sin protecciones, con horarios extenuantes y en condiciones deplorables. Este tipo de condiciones laborales se supone que no debería existir en los estados de gobiernos socialistas, pero brindar asistencia pública a los estratos más bajos de la población requiere de financiamiento: para poder financiar sus proyectos los gobiernos socialistas de los “países en desarrollo” se someten a las condiciones de los “países ricos” ya que los productos se venden en el mercado mundial cuando los costos son bajos, y los costos bajan si se produce de modo intenso, sin restricciones de ningún tipo. El socialismo termina pareciéndose al capitalismo porque en el afán por mejorar la industria local y elevar el nivel del PIB, los gobiernos de los “países en desarrollo” abren de par en par sus puertas a las industrias de los “países ricos”, a sus maquinarias, a su modelo de desarrollo y a sus modos de vida.
Todo país es sumamente rico en patrimonios humanos, naturales, culturales y sociales, sin embargo han sido clasificados según el nivel de explotación de sus patrimonios en el sentido de intercambios monetarios por las agencias de calificación internacional, que evalúan y ponen notas a los países según el nivel de crecimiento monetario que es diametralmente opuesto a la calidad de vida de las poblaciones y de los ecosistemas. 
Lamentablemente los sistemas socialistas tienden a suprimmir todo tipo de diferencias (estén o no ligadas a la repartición de riquezas materiales) de forma que, atropellan y hasta eliminan los modos de vida distintos. En los años 1950, el sistema de gobierno en la República de Mongolia era socialista, en aquella época estaba estrictamente prohibido practicar el shamanismo y todo lo que tuviese que ver con la cultura popular: muchos shamanes fueron asesinados en aquél entonces.
Se trate o no de un gobierno socialista, el sistema económico mundial hace que cualquier intento por hacer justicia se vuelva insostenible, ya que la riqueza medida a través del PIB está basada en la explotación (que contamina la naturaleza y degenera las relaciones humanas), la producción de bienes materiales (que también contaminan la naturaleza y no mejoran las relaciones humanas) y el comercio de estos “bienes” que terminan contaminando porque la mayor parte de ellos se vuelven basura en tan solo minutos luego de haber sido comprados. Reutilizar o reparar algo, es contrario al productivismo en marcha, pues tirar a la basura implica volver a comprar lo que se sigue fabricando en las industrias.
El problema no está en la repartición de la riqueza, ni en la creación de ella, el problema está en la concepción misma de riqueza... Mientras la riqueza de los países siga siendo medida a través del PIB, el mundo en el que vivimos seguirá su marcha hacia el abismo. La belleza del medio ambiente no es la única afectada, los seres humanos que habitamos este planeta somos las primeras víctimas, incluso aquellos que se "enriquecen" a través del PIB.
El proyecto Yasuní-ITT era sólo un pretexto del gobierno para esconder todos los negocios que se estaban haciendo a nivel internacional con inmensas parcelas de selva amazónica primaria para la explotación de petróleo. El gobierno del Ecuador hace tiempo que venía subastando el petróleo de la Amazonía. El doble discurso de Rafael Correa fue denunciado por una manifestación en París el 26 defebrero de 2013. Ese mismo día, en un gran hotel de París, autoridades ecuatorianas se habían reunido para hablar de grandes sumas de dinero con la mayor discreción... Un miembro de Planeta Amazonia consiguió una entrevista con Andrés Donoso Fabara. Cuando se le cuestionó sobre un mapa con las iniciales de la compañía estadounidense IHS, Donoso Fabara empezó a presumir de la iniciativa Yasuní-ITT. Propuesta desde siempre contradictoria porque habla de preservar los bosques primarios del Ecuador, los derechos de la naturaleza hacen parte de la misma Constitución Ecuatoriana... sin embargo, la extracción de petróleo en muchas zonas naturales del Ecuador, siguen en marcha y con más fuerza que nunca... ¡Greenwashing de alto nivel!!!
Donoso Fabara se sientió intimidado cuando se le preguntó si él considera que toda esa biodiversidad es menos importante que la del parque Yasuní. Donoso Fabara evadió el tema y prefirió hablar del "aspecto social", presentando el proyecto "Ronda Sur Oriente" como una oportunidad social para sacar de la pobreza a las poblaciones de la zona afectada. Cuando se le preguntó si las explotaciones petroleras eran beneficiosas para las poblaciones indígenas, él respondiió: “¡Por su puesto! Tenemos un excelente plan de desarrollo social.” ...Pero los pueblos indígenas no son pobres porque viven plenamente de lo que la selva amazónica les brinda... siempre y cuando esas tierras y esas aguas no estén contaminadas...
Los indígenas que habitan la selva amazónica no son indigentes, tienen formas de vida distintas, ligadas a la naturaleza. Es nuestro deber ayudarles para que no sigan despojándoles de sus tierras y de esas riquezas que el PIB ignora pero que son indispensables para la superviviencia de nuestra especie y de tantas otras.

Gracias por firmar la esta petición y por transmitirla a todos sus contactos.

lunes, mayo 28

¿Cómo formar o integrar comunidades alternativas?



Por
Ana Grace Avilés Martínez

Máster y Estudios Doctorales en Antropología de la Universidad Sorbona Nueva de París
Comunicadora para el Desarrollo de la Universidad Politécnica Salesiana de Quito

Desde la perspectiva de la Comunicación para el Desarrollo, el uso del formato de cine documental como medio de interacción entre grupos humanos, presenta varias alternativas. El lenguaje se establece al interior de grupos humanos a través de un consenso, convirtiéndose de tal forma en el medio por el cual se crean y se establecen tipos de relaciones sociales. En el uso corriente y al interior de las ciencias sociales, el lenguaje suele ser considerado de modo utilitario como si no fuese capaz de crear un tipo u otro de realidad por sí mismo. Si pensamos el lenguaje como una mediación podemos entender que no sólo sirve para entablar relaciones sociales sino además para darles una u otra forma. El consenso social se hace evidente cuando un grupo no es numeroso porque el contexto que comparten los receptores del mensaje puede ser aproximadamente el mismo gracias a la simultaneidad en el momento de la interacción. Se puede afirmar que hay cierta uniformidad en la recepción de la información y en la forma en la cual los receptores le dan sentido porque todo está sucediendo dentro de contexto e historias similares. De esta forma, compartir un mito resulta posible.(1)

Es difícil concebir el consenso necesario para lograr comunicación, y por ende para establecer interacciones sociales, si pensamos en nuestras sociedades física, geográfica e históricamente fraccionadas y distantes. Pese a la distancia y al fraccionamiento se habla de comunidad global; gracias a las tecnologías de comunicación contemporáneas que permiten la simultaneidad en la emisión y en la recepción no sólo de mensajes sino de objetos varios, se ha ido generando un referente histórico casi homogéneo en todo el Planeta. La globalización que no es sino una forma actual de imperio, recrea los métodos ancestrales de reducción social con el fin de lograr el consenso y por ende, mantener el control sobre las relaciones y los modos de intercambio. Podemos decir entonces que uno de los roles de los medios masivos de comunicación, ha sido el de reducir la sociedad a un grupo de consumidores globales. Los medios de comunicación masiva logran establecer cierto consenso a nivel planetario, reduciendo un grupo –tan vasto como es el que cubre el Planeta Tierra– en consumidores y/o agentes de mercado. ¿Cuál es el consenso que se ha logrado gracias a la interacción globalizada? ¿cuáles han sido los mitos que se han transmitido y enraizado al interior de nuestras sociedades mundializadas y de mercado? ¿que mito comparten la mayoría de nuestros contemporáneos?

El término economía proviene del griego oikos (casa) y nomos (ley), lo que significa en Grecia: economía doméstica. El desarrollo de la economía como esfera independiente terminará por hacer desaparecer la idea de economía doméstica que hoy por hoy se considera improductiva. La palabra riqueza en principio había significado poder, pero en el sentido de la creatividad y no de la dominación. A través de la historia, el término riqueza ha tenido muchas acepciones: poder político, importancia social, posesión de objetos denominados tesoros, valor intrínseco o en función de las satisfacciones que brinda, etc. Esta pluralidad de conceptos ha ido poco a poco concentrándose en: el conjunto de bienes y de servicios producidos por las empresas y las administraciones públicas, a nivel de país y, en abundantes ingresos monetarios y posesiones materiales, a nivel personal. Un país puede poseer un patrimonio natural, cultural y social, pero si no lo explota en el sentido de intercambios monetarios y de mercado, ese país será considerado pobre; un país que explota, degrada, destruye su patrimonio es considerado como rico siempre y cuando esas dinámicas generen intercambios comerciales y crecimiento monetario. Durante mucho tiempo fueron filósofos quiénes trataron de definir lo que debía ser considerado riqueza, luego los economistas les tomaron la posta. La idea de riqueza social como resultado de lo que se produce y de riqueza como utilidad, conducirán a establecer el PIB como indicador central de riquezas en el siglo XX. Ese Producto Interno Bruto cataloga ricas a las naciones que producen e intercambian bienes y servicios para el consumo; todo tipo de trabajo social, de asistencia o voluntariado no entra en las cuentas del PIB y, cuando ese tipo de labores hacen parte de las cuentas, resultan contrarios al crecimiento. Esta idea de riqueza es generalmente tomada como evidencia, cuando vista desde otras perspectivas resulta profundamente fantástica puesto que en ella no se toman en cuenta necesidades realmente humanas, sociales, naturales, ni siquiera económicas, si consideramos la economía en su sentido original.(2)

Para lograr la vida en sociedad, los integrantes de un grupo necesitan ponerse de acuerdo en cada uno de los detalles que hacen posible el desenvolvimiento individual y colectivo. Vivir en sociedad denota entrar en acuerdos, lograr consensos, establecer prioridades, implicarse, compartir, ceder o imponerse. Para lograr dichos acuerdos se necesita comunicación, relación, intercambio; lo cual conlleva compartir conceptos sobre las cosas, sobre lo que sucede y cómo suceden las cosas en el mundo. Lograr tales acuerdos resulta complicado por diversos factores por eso es que el uso del mito ha sido históricamente necesario al interior de las sociedades humanas. El mito será usado siempre que un grupo social pretenda establecer acuerdos que permitan mantener su cohesión y su vigencia sin autocuestionamiento, ni búsqueda de cambios profundos en los modos de ver las cosas y de vivirlas. Vemos así el mito como una explicación de los hechos y de los fenómenos del mundo basados en afirmaciones dogmáticas, superficiales, carentes de argumentos sólidos, autocríticos y profundos. El juicio crítico sobre sí mismo, sobre sí misma, supone tomar distancia de las propias certezas, significa poner los propios conceptos en duda; buscar significados sólidos implica cuestionarlo todo pero también compromete buscar respuestas. La única manera real de desarrollar todas nuestras posibilidades es aceptando las propias limitaciones.

El mito se ha hecho indispensable para explicar lo desconocido, para lograr concebir lo inconcebible. Se debe ver entonces al mito como el cierre del sistema social: una respuesta a las preguntas que fundan la coherencia mental de un grupo. El mito es el garante de dicha coherencia.(3) Esta manera de buscar respuestas para explicar lo que sucede y cómo sucede, ha tomado formas muy variadas y hasta fantásticas al interior de cada grupo. El mito toma forma, tiene cabida y funciona como respuesta al temor que vuelve vulnerables a los miembros de un grupo. “El problema fundamental del mito en las sociedades es la relación entre un cierto tipo de individuos y ciertas exigencias del grupo (…) una situación en la que todos los protagonistas han encontrado sus lugares (...) entrando así en un orden sobre el cual (al parecer) no acechan ya amenazas... Que la mitología no corresponda a una realidad objetiva no tiene importancia: la gente cree en ella y esa gente hace parte de un grupo social que cree en la misma mitología (...) todos hacen parte de un sistema coherente que funda la concepción de cierto universo. Por lo tanto, lo importante no es que un mito sea falso o verdadero, lo que importa es que exista un acuerdo entre las personas que comparten el mito. (…) La vergüenza, sentimiento social por excelencia, es el desvanecimiento de dicho consenso social hacia otro sistema.”(4)

El mito garantiza sin duda alguna la cohesión de un grupo y el mantenimiento del orden establecido porque no deja lugar al suspenso, es una manera de explicar lo que sucede y porqué sucede. Al interior de una tribu, la creencia en un mito parece factible puesto que las críticas que provienen del exterior no afectan el funcionamiento ni los roles al interior del grupo, incluso si el mito parece del exterior fantástico o improbable. Muchos intelectuales, científicos y otros tantos actores y actrices de las sociedades contemporáneas, no pueden aceptar que en sus sociedades el uso y la creencia en mitos sea posible porque suponen que la apertura al mundo y a lo que sucede es la misma en todos los casos y para todos los integrantes de las sociedades modernas, gracias a la educación obligatoria institucionalizada y a los medios de comunicación y de tecnología; y afirman que junto a lo que llaman “realidad” el mito no tiene cabida. Los métodos científicos suelen ser usados para dar conceptos y justificar la idea de una realidad objetiva, sin embargo: “Puede ser que un día descubramos que la misma lógica funda el pensamiento mítico y el pensamiento científico... el lugar en el que se ha desarrollado la idea mítica de progreso no habrá sido la conciencia sino el mundo, en el cual una humanidad dotada de facultades constantes se habrá encontrado continuamente, en el curso de su larga historia, con objetos distintos.”(5) Estableciendo, imponiendo y controlando el orden social a través del uso de mitos.

El pensamiento crítico y la apertura de la mente y del espíritu se construyen desde el principio de la vida humana. La educación, al interior de las familias, es la que da la primera forma a la esencia del individuo.(6) La educación de las pequeñas y pequeños, está a cargo de todo el grupo en el interior de las sociedades tribales; los niños y niñas de las sociedades modernas concentradas sobretodo en las capitales y grandes ciudades del mundo, son por el contrario, educados primero y principalmente por los televisores. Estos aparatos que no permiten el intercambio directo, ni la interacción social, han ido formando generaciones de seres apáticos y conformes. El rol “educativo” del televisor continua a lo largo de toda la vida de los seres que en él han depositado su confianza, tal como alguna vez en su infancia, sus madres y/o padres también lo hicieron puesto que les dejaron al cuidado de ellos. Las instituciones educativas mantienen el mismo tipo de educación vertical, en dónde no existe interacción ni apertura sino sometimiento y obediencia. Estas no son realidades exclusivas a la educación de países en desarrollo y el caso Francés da mucho para analizar puesto que los modelos europeos y del “primer mundo” son el referente por excelencia. Si el espíritu crítico ha logrado sobrevivir a todo este formateo social, suele suceder –desgraciadamente no en todos los casos– que en el momento universitario se encuentren al fin, formas distintas de percibir y de vivir las cosas en el mundo. Pero ¿cómo lograr abrirse al mundo y a la multiplicidad de realidades, cuando cada medio de intercambio está saturado de la misma información, de las mismas imágenes, de los mismos discursos?

La red de Internet nos ha hecho creer que por fin podremos liberarnos de muchos de los dogmas sociales, creando nuevas redes de interacción ciudadana; pero la sobre carga de información mantiene las cosas como siempre han estado: quiénes tienen y tratan de mantener sus espíritus abiertos, encuentran respuestas al interior de la red, el resto sigue mirando y creyendo en lo que siempre les han dicho. Cuestionar implica desmoronar una cierta coherencia mental y ésto puede ser dramático; el ser humano teme la locura, el desequilibrio, le tiene pánico al ridículo, fobia al rechazo. “La vergüenza, sentimiento social por excelencia, es el desvanecimiento del consenso social hacia otro sistema.”(7) Para construir otro sistema, es decir, para formar comunidades alternativas hay que comprender que no es único quién vive distinto y concibe las cosas de modos diferentes. Pero ¿cómo abrir puentes entre los seres del mundo que buscan y/o viven el cambio? ¿cómo salir del aislamiento e integrar comunidades alternativas?

El cine documental concentra una técnica poderosa porque puede transformar las cuestiones políticas en experiencias de emoción popular y eso no es despreciable. Durante la mitad de los años sesenta, se vio en el cine del mundo un renacimiento del género documental, las películas tenían sus raíces en contextos históricos concretos en dónde las acciones expresaban los conflictos sociales de la década y en algunos casos, del siglo. El género documental aspiró a fortalecer su arte en la protesta implícita, explorando el pasado para dar otro sentido a la historia, sentido que ha debido confrontarse contra la mistificación de la política.(8) En la era de la mundialización, la creación popular no logra tener la repercusión global que tienen por su parte los productos culturales de la sociedad de mercado; en los productos de consumo, el sentido dado a la historia no sirve para desmitificar las políticas mundiales sino que al contrario, las refuerzan. Es aquí donde el rol del comunicador social se vuelve indispensable; en su búsqueda por abrir y establecer nuevos espacios de discusión y de debate, debe mantener su espíritu crítico, de análisis frente a los mensajes que los documentales transmiten pues todo discurso presenta la perspectiva de sus autores y esa perspectiva debe enriquecer el debate, no cerrarlo.

En el mundo entero están sucediendo cosas muy importantes, la red está llena de historias que pueden probar que los cambios han sido y están siendo posibles.(9) Pero la sobrecarga de información y la prisa de la vida, limitan los momentos de reflexión y de escucha. En la construcción de proyectos por el cambio es necesario comenzar por comprender y expresar en palabras e imágenes lo que significa desarrollo, qué concebimos por riqueza, qué cambios estamos buscando, proponiendo. Para este efecto el uso de documentales puede resultar enriquecedor pero no debe ser exclusivo. Indices, documental de Vincent Glenn, 2011, proporciona elementos para comprender: cómo, dónde, cuándo y quién propuso académicamente que la riqueza consistía en la acumulación. Indices muestra parte del debate mundial que se ha generado en torno a la construcción de nuevos indicadores de riqueza siguiendo el trabajo del FAIR, Foro por otros indicadores de riqueza, colectivo mundial que busca en la participación ciudadana, otras ideas de riqueza, otras formas de medirla.(10)

Existen dos maneras de mantener la vigencia de un mito: la una es de modo positivo, creyendo en el mito; la otra es de modo negativo es decir, estando en contra. La única manera de romper el mito es dejando de creer en él. Cuestionar el mito, cuestionar la idea central que funda un cierto tipo de sociedad puede liberarnos de la creencia y empujarnos a crear otros sistemas. Cuestionar los indicadores de riqueza actuales, significa contrarrestar las prioridades que definen. Privilegiando la participación activa de toda la ciudadanía se puede construir una forma diferente de democracia. Cada grupo humano debe ser partícipe de su propio cambio, los proyectos deben surgir del interior de las comunidades puesto que son ellas quiénes conocen mejor que nadie sus necesidades, sus valores y sus puntos débiles. El PIB ha sido usado durante ya mucho tiempo para evaluar la riqueza y el progreso de las sociedades y ha sido medido siempre por “expertos”; construir nuevos indicadores de bienestar, concebir otro tipo de progreso, implica participación ciudadana. El proyecto Bogotá ¿cómo vamos? iniciado en 1998 tuvo como objetivo medir la calidad de vida de los habitantes de la capital colombiana y contó con una gran participación popular. Impulsado primero por la sociedad civil, fue sostenido por la cámara de comercio de Bogotá, la casa editorial El Tiempo y la fundación Corona. Luego, y en consecuencia de su éxito, esta iniciativa se extendió a otras ciudades como Medellín y Cali, y otras ciudades en otros países de Sudamérica como Sao Paulo y Río de Janeiro.(11)

Entender que la acumulación no es riqueza ha animado a mucha gente en el mundo a crear modos de interacción alternativos basados en la cohesión social, en la armonía, en el respeto, en el diálogo.(12) El banco del tiempo en Chile es un buen ejemplo: en algunos sectores de la población, organismos sociales implantaron este sistema de intercambio para que la gente no cuente su trabajo en dinero sino en tiempo, eliminando de tal forma la escala de valores entre oficios. De este modo, todo lo que implica tiempo y esfuerzo humano es considerado de modo equivalente. Este tipo de iniciativa en Francia se conoce como SEL, Système d'Échange Local, Sistema de Intercambio Local, en dónde la moneda de intercambio no sólo es el tiempo sino el valor afectivo o de interés real que un objeto pueda presentar. La particularidad del sistema de intercambio local en Francia es que surge de iniciativas populares, no de organismos. En el sector de Tumbaco en el Ecuador, existen los Guardianes de Semillas (www.redsemillas.org) gente que da valor al rol ancestral del campesinado: en la cohesión social, la alimentación, el trato respetuoso de la tierra, la transmisión de valores de cooperación, de humildad frente a la sabiduría de la naturaleza. Los guardianes de semillas en Francia (www.kokopelli-semences.fr) se agrupan en el movimiento Kokopellí. Una leyenda andina cuenta que, en un gran incendio forestal y mientras huían todos los animales, un pequeño colibrí incansable llevaba agua en su pequeño y largo pico para tratar de apagar el incendio. Frente a la burla de todos, el colibrí no se rinde y responde: “cada quién debe hacer lo que esté a su alcance”. Esa leyenda muy sabia que sale de tierras andinas, inspiró al Movimiento Colibrí de Francia (www.colibris-lemouvement.org) que trabaja para sacar a la luz todas las iniciativas que la sociedad civil está poniendo en práctica para crear modos alternativos de vida, fuera del mito de la productividad y de la acumulación de riquezas materiales.

Entender que vivir de otros modos es posible nos puede ayudar a comprender que la supervivencia de nuestra especie se basa en la cooperación y no en la competencia, lo cual supone responsabilidad individual y colectiva, mas no sometimiento a la tecnología, ni a las máquinas modernas; no hay nada que dé mayor satisfacción a los seres humanos que el trabajo en equipo por el bien común. Aprender a valorar de modo equitativo cada uno de los oficios y tareas que desempeñan, la gente y los miembros de un grupo humano y social, puede liberarnos de otro gran mito que sustenta la concepción de sociedades jerarquizadas: la meritocracia.

Pretender que una sociedad, que premia la excelencia académica, es una sociedad justa, es emplear veneno como medicina porque la competencia genera injusticia, inclusive y sobretodo si se trata del mundo de la academia. Toda exclusión genera violencia, cuando una sociedad premia a unos pocos, menosprecia a muchos otros. Un sistema que genera élites, inculca desconfianza, antipatía, violencia. Si las ciudades están llenas de agresividad, si la gente se empuja, si los conductores luchan siempre por ir más rápido, por llegar primeros, es porque desde pequeños fueron educados a ser rivales, a luchar por tener los primeros puestos. Una sociedad justa no puede y no debe crear élites, ni dar premios; una sociedad justa debe valorar el trabajo en equipo, la honestidad, la humildad, la reciprocidad, el respeto, la diferencia, lo auténtico y permitir el intercambio equilibrado entre todos sus miembros. Estudiosos e intelectuales franceses afirman que las notas y las clasificaciones son una obsesión a la francesa y que sin embargo, en los resultados de las evaluaciones a nivel de Europa, es Finlandia quien saca el primer lugar, mientras Francia obtiene el último puesto. En Finlandia se comienza a calificar a partir de los 11 años, es decir al comenzar la secundaria. Sin embargo, muchos expertos dicen que comenzar a calificar a los estudiantes en esta etapa de gran cambio es aún discutible porque para aprender, las notas no son necesarias; las notas, afirman, deberían llegar en los tres últimos años de estudios secundarios cuando los estudiantes necesitan algún tipo de referente en la búsqueda de vías profesionales. Todos los estudios hechos desde hace más de cincuenta años han demostrado que no existe objetividad alguna a la hora de calificar: un mismo examen corregido por 50 maestros y/o maestras, recibe notas muy variadas, lo que cabe recalcar es que esas variaciones dependen mucho del estatus escolar y hasta social de los estudiantes, lo cual demuestra que los prejuicios orientan las calificaciones. El objetivo de calificar a los estudiantes de la escuela primaria durante el siglo XIX y hasta principios del XX era el de darles un estatus dentro de la sociedad puesto que el certificado de estudios primarios permitía entonces la entrada a la vida profesional. La meritocracia republicana francesa que siempre se ha supuesto “severa pero justa”, lo que en realidad busca es clasificar a sus miembros en la jerarquía social.(13) Para hacer progresar a los estudiantes no se necesita clasificarles, al contrario, poner etiquetas conduce a los seres humanos a comportarse tal cual los otros dicen que deben ser sus comportamientos.(14) El sistema es elevadamente elitista en Francia y se busca formatear esta élite desde la primaria. El resultado es que dentro de los estudios internacionales, los estudiantes franceses son quiénes sacan las notas más bajas; por ejemplo, frente a una pregunta, un estudiante francés no osará responder, incluso conociendo la respuesta, por el gran temor que tiene a equivocarse.(15) Y pese a estas profundas deficiencias del sistema de educación Francés, al interior de los “países en desarrollo” suele ser el ejemplo a seguir.

Crear nuevas formas de socialización implica cuestionarse también sobre aquello que llamamos educación. Supone eliminar la obediencia para transformarla en escucha, en respeto mutuo, porque en el acto de educar, el educador también aprende. Esto merece ser parte de la pedagogía de la carrera, puesto que la Comunicación para el Desarrollo es generadora de interacciones humanas y puente de enlace entre disciplinas.

  1. Pierre-Yves Jacopin, Seminarios de Masterado: “Symbole, Langage et Parole”, IHEAL, Paris 2001.
  2. Domique Méda, “Qu'est-ce que la richesse ?” Ed. Aubier, 1999. “Au-delà du PIB. Pour une autre mesure de la richesse”, Ed. Flammarion, 2008.
  3. Claude Lévi-Strauss, “Anthropologie Structurale”, Ed. Agora Pocket, Plon 1958, 1974.
  4. C. Lévi-Strauss, 1958: 226
  5. C. Lévi-Strauss, 1958: 265.
  6. Catherine Vidal, Neurobióloga: Investiga las relaciones entre ciencias y sociedad cuestionando el determinismo biológico. “Le cerveau évolue-t-il au cours de la vie ?”, Ed. Le Pommier, 2010. “Cerveau, sexe et pouvoir”, Ed. Belin, 2005, “Féminin/Masculin : mythes et idéologie”, Ed. Belin, 2006, “Hommes, femmes : avons-nous le même cerveau ?” Le Pommier, 2007, “Cerveau, sexe et liberté”, Ed. Gallimard/CNRS, 2007, “Notre société n’aime t-elle plus ses enfants ?”, Albin Michel, 2009.
  7. C. Lévi-Strauss, 1958: 226
  8. Daniel Geffner y James Wilkie, “Cinemalore: State of Siege as a Case Study” Journal of Latin American Lore. UCLA, vol. 2, No.2, 1976: 226.
  9. En Rajastán, India, la Escuela de Descalzos, “Barefoot College”, prepara mujeres y hombres del campo para ser ingenieros solares, artesanos, dentistas, médicos... en sus propias aldeas. Su fundador Sanjit “Bunker” Roy lo explica en éste enlace: www.ted.com/talks/lang/es/bunker_roy.html
  10. Michel Renault, “La Richesse Autrement”, Alternatives Economiques, Hors Série No. 48, Marzo 2011.
  11. De este tipo de iniciativas trata el documental francés “Soluciones Locales para un Desorden Global”, Coline Serreau, Francia 2009.
  12. Pierre Merle, “Les notes, secrets de fabrication”, Ed. Puf, 2007.
  13. Sylviane Giampino y Catherine Vidal, “ Nos enfants sous haute surveillance : évaluations, dépistages, médicaments...” Ed. Albin Michel, 2009.

domingo, octubre 30

Semana del Cine Ecuatoriano en París


Prometeo Deportado, la película de Fernando Mieles, es una obra de bella poesía, una verdadera obra de arte. Completísima, porque al interior de esta muestra de séptimo arte, aparecen matices de todos los otros. El hilo conductor de la película es el mito del dios griego Prometeo que va siendo oportunamente narrado en la voz del actor principal: Carlos Gallegos. Su personaje le da muchísima fuerza a la película: una mezcla exquisita de ingenuidad e ingenio, de profundidad e inocencia. La actuación de Carlos Gallegos es impecable, incluso tratándose de su primer rol dentro del género cinematográfico, porque él es en principio, y ha sido durante ya muchos años, actor de teatro.
En esta película, he sentido mucho del realismo mágico de García Márquez porque está ilustrada de colores alegres, de composiciones ingeniosas, sorprendentes. Prometeo deportado no es la caricatura de la realidad ecuatoriana como podría ser interpretada por públicos sensibles, sino una pintura surrealista de realidades varias que se mezclan y se cruzan, que se interponen unas a otras para darse fuerza, para volver mágico eso que increíblemente puede ser tan cierto.
Para que una obra de arte pueda conquistar a un público muy amplio, tiene que volverse universal y esta película aunque tiene mucho del Ecuador, no me cabe duda en ningún momento, de que por eso mismo, tiene mucho de todo el mundo.
A quienes nunca hayan vivido al interior de otras culturas, les resultará difícil comprender esta paradoja: no hay nada tan igual, y tan distinto, que los seres humanos que habitamos el mundo. La tragicomedia ecuatoriana es la tragicomedia de cada país del planeta, aunque a primera vista parezca imposible. Cada personaje en la película, representa una ecuatoriana, un ecuatoriano, en búsqueda de identidad; se habla de un Ecuador nombrado como una línea imaginaria, como algo que no existe. Y ese sentimiento de profundo abandono, ese sentirse nada, ese sentimiento de ser parte de un país que no existe, eso es justamente lo que hace, o puede hacer de este filme, una obra universal. La identidad nacional es un tema muy frecuente en Europa y no se diga en la misma Francia dónde vivo hace ya más de una década y en dónde tuve el placer de ver Prometeo deportado durante La Primera Semana del Cine Ecuatoriano en París en El Instituto Cervantes. Desarrollar esta idea que he plasmado en este largo párrafo me tomaría muchas páginas, por lo que prefiero dejarlo como un abrebocas de los estudios que llevo haciendo en antropología desde que me instalé aquí, pero eso es historia para otro artículo. Lo que aquí me interesa es aportar al arte del Ecuador, y en este caso, al filme de Fernando Mieles que de entrada felicito.
Si bien es cierto que me ha gustado esta obra de muchísimo talento, creo necesario hablar de aquello que le quita, en ciertos momentos, fuerza a la película.
Hay una cierta incoherencia en el rol que juegan algunos de los personajes en el transcurrir de la obra, por ejemplo el rol del deportista y del hombre de lentes que, sin razón aparente, y sin aportarle nada al filme, de pronto se vuelven los “malos de la película”. La muerte del escritor, personificado por Peky Andino, tampoco aporta a la obra. Al contrario, es una salida violenta a una cierta realidad cruda: una salida brutal de la magia y la fantasía, a la vulgar tragedia. Cuando el personaje de la modelo llora junto al escritor muerto, sucede lo mismo: el espectador, la espectadora, se sienten brutalmente fuera de la magia y de la poesía. Ambos momentos le quitan fuerza y coherencia a la narrativa. Cabe recalcar que he discutido con otras personas, algunas francesas, otras ecuatorianas, al salir de la función, y el análisis ha sido el mismo.
Creo que para evitar este tipo de errores, antes de terminar la producción de un filme, se debería hacer un trabajo más profundo de autocrítica. Sólo saliendo de su propio yo, el ser humano puede corregir sus errores, ver aquello que verdaderamente aporta a la obra y aquello que quizá no tiene lugar en medio de la pieza que estamos montando, ni dentro del mensaje que queremos hacer llegar al público. 

lunes, marzo 28

La “Revolución Verde”

Cuando vi el documental: “Soluciones Locales para un Desorden Global” de Coline Serreau en junio del 2010, entendí que toda la medicina (1) que había estado tomando durante los últimos años no hacía otra cosa que establecer en mi organismo un estado de eterna convalecencia, condenándome día tras día a depender de ella. Esa misma noche dejé de tomar las medicinas convencionales y opté por todo medicamento que fuera natural (3). Desde entonces, no he vuelto a sufrir de las dolorosísimas migrañas y he mejorado de mis frecuentes problemas digestivos; y aunque he debido enfrentarme a fuertes crisis alérgicas, las medicinas naturales me han ayudado muchísimo a sobrellevar todos esos males. Fue en aquél documental (2) que conocí la historia de la famosa “Revolución Verde”:

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, quedaron sin ser usados numerosos productos químicos que habían sido fabricados para aniquilar al enemigo. Las enormes industrias dedicadas al armamento de guerra, se convirtieron de pronto a la moderna maquinaria agrícola y el resto de esos productos químicos comenzaron a ser usados en los cultivos bajo el nombre genérico de pesticidas. La llamada “revolución verde” hizo posible la reconstrucción de Europa luego de tan devastadoras guerras, ayudando además al gran crecimiento económico de los EEUU de América. El discurso de la “Revolución Verde” prometió erradicar el hambre en el mundo, convirtiendo en héroes a aquellos campesinos deseosos de trabajar por la reconstrucción.

Sin embargo, ni la miseria, ni el hambre han sido erradicadas del Planeta Tierra; al contrario, el desarrollo industrial de la agricultura empobreció radicalmente la producción agrícola de los ahora llamados países en desarrollo. Pero éste no es el único gran problema: el uso de pesticidas no es sólo nocivo para los insectos que destruyen los cultivos, tampoco son nocivos solamente para los campesinos y trabajadores que les utilizan; cierto es que el uso de pesticidas empobrecen los suelos, les vuelven infértiles pero sus daños no se quedan ahí; un poco de ese veneno llega a la boca de quienes les consumen, aunque pelen, laven y hasta cocinen los productos antes de ingerirles.

Hace pocos días, gracias a un nuevo documental (4), ampliamente fundamentado, me enteré de que para validar el uso de pesticidas en la alimentación, se inventó una medida que supone que el consumo de veneno en pocas cantidades, es inofensivo para la salud de los seres humanos.

Dos sorpresas: aquella medida todavía en vigor, nunca ha sido comprobada científicamente. Segundo: un poco de veneno de vez en cuando puede que no sea fatal para el uso humano, pero el número de veneno aumenta y se complica cuando se suman no sólo los diversos químicos que se usan en la producción agrícola, sino aquellos que se usan para dar sabor, color, olor, textura y tantas otras características de la comida moderna...

En los años 1950, el científico francés a quién primero se le ocurrió la idea de establecer aquella medida, afirmó luego que: “El uso prolongado de aquellos productos químicos, incluso en pequeñas cantidades, se vuelve fatal porque pueden provocar cáncer”.

A finales de 1980, dos científicos en los EEUU, descubrieron por casualidad que el bisfenol-A (BPA) también es cancerígeno. El bisfenol-A es una hormona no natural elaborada en laboratorios, utilizada generalmente para dar rigidez al plástico. Los científicos, Ana y Carlos, usaban pipetas transparentes hechas de plástico rígido en su laboratorio; la proliferación constante de células cancerígenas en todas las muestras estudiadas les llamó la atención. Los fabricantes no quisieron revelarles la fórmula de sus pipetas pensando que se trataba de una investigación comercial; debiendo investigar por sí mismos, ambos científicos descubrieron la composición del plástico rígido y las particularidades cancerígenas del bisfenol-A.

El interior de los enlatados está hecho con bisfenol-A, los biberones plásticos, las tarrinas, los empaques de comida preparada, están hechos con bisfenol-A... Los alimentos en contacto con el plástico, absorven esta hormona de síntesis, sobretodo al ser calentados al interior del microondas, en baño maría o en el medio ambiente. Al interior del cuerpo, el bisfenol actúa como las otras hormonas, desarreglando el equilibrio endocrino del cuerpo, provocando cáncer sobretodo en los órganos reproductivos.

He llevado diez años preguntándome ¿por qué en Francia la vejez de las abuelas y de los abuelos de entre 80 y 90 años, es mucho más dura que la de mis abuelas ecuatorianas? Hasta hace dos días, solía creer que eran casos específicos. Pero la investigación realizada por M.M. Robin, me hizo comprender que el alto Producto Interno Bruto (PIB) de Europa, se había logrado gracias a un estilo de vida totalmente nefasto para la salud de sus habitantes. En los países desarrollados, los medicamentos convencionales, la agricultura y la alimentación industrial son utilizados fuera y dentro de las grandes urbes. A eso se le considera progreso. En los países pobres, en cambio, ese estilo de vida moderno se ha concentrado hasta hoy, solamente en las grandes ciudades y es ahí dónde se concentran los numerosos casos de cáncer y obesidad del Tercer Mundo.

El estado de salud de los habitantes de las grandes ciudades de los países en desarrollo, es el mismo que el de los habitantes del mundo desarrollado. En los países pobres, los abuelos y abuelas de los niños y niñas de este nuevo milenio, sufren generalmente de obesidad, de cáncer, de sobrepeso... ¡incluso antes de haber llegado a cumplir los 60 !

Hace un par de décadas que se conocen los orígenes del cáncer pero los intereses comerciales han sido y siguen siendo más poderosos. La Revolución Verde se desarrolló y se enraizó en nuestro mundo porque gracias a ella, muchos han podido enriquecerse y el dinero sigue siendo poderoso. Pero ese enriquecimiento existe y se desarrolla cuando el dinero circula porque mucha gente en el mundo, piensa que debe seguir trabajando en favor del PIB. Mientras la riqueza de los países siga siendo medida a través del PIB, el mundo en el que vivimos seguirá su marcha hacia el abismo. La salud ambiental no es la única afectada, los seres humanos que habitamos este planeta somos las primeras víctimas, incluso aquellos que se siguen enriqueciendo a través del crecimiento del PIB.

En ningún documental ni en ninguna otra parte, alguien me dijo que las medicinas convencionales que había estado tomando durante tantos años, me enfermaban en permanencia: fue la imagen de aquella tierra seca, totalmente devastada por los productos “fitosanitarios” la que me hizo comprender cuánto se parecía mi organismo a esa misma tierra.

¿Cuántos caminos debe un hombre caminar antes de poder ser un hombre?
¿cuántos mares debe una paloma blanca navegar antes de poder dormir sobre la arena?
¿cuántas veces deben las bolas de cañón volar antes de ser abolidas por siempre?
La respuesta, mi amigo, la sopla el viento, la respuesta la sopla el viento.
¿Cuántas veces un hombre debe alzar los ojos antes de lograr ver el cielo?
¿cuántos oídos debe un hombre tener antes de poder oír la gente gritar?
¿cuántas muertes tomará hasta que se sepa que ha muerto demasiada gente?
¿Cuántos años puede una montaña existir antes de que se la lleve el mar?
¿cuántos años puede alguna gente existir antes de poder ser libre?
¿cuántas veces se puede voltear la cabeza, fingiendo nada haber visto...
Blowin´In The Wind, Bob Dylan

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1 Medicinas convencionales utilizadas contra: las alergias, las migrañas, los anticonceptivos y los dolores de estómago.
2 “Soluciones Locales para un Desorden Global”
3 Existen antihistamínicos (antialérgicos) naturales elaborados a partir de aceites esenciales como el de Estragón.
4 Documental: “Notre Poison Quotidien” (Nuestro Veneno de Cada día) de Marie-Monique Robin.

lunes, octubre 18

LA IDEA DE RIQUEZA

El socialismo difiere del sistema capitalista, principalmente en lo que se refiere a la repartición de las riquezas. Mientras el capitalismo promueve el enriquecimiento de pocos, el sistema socialista exige la repartición de las riquezas de modo equitativo. Podríamos decir entonces que los sistemas, socialista y capitalista conciben la idea de riqueza de la misma manera.


I

En ambos sistemas, la idea de riqueza está ligada tanto a los bienes materiales como al dinero. El sistema socialista, en la ya desaparecida Unión Soviética, permitió que los estratos bajos de la escala social, tuvieran acceso tanto a la salud, como a la educación. Eso mismo, se ha logrado en otros países bajo el mismo modelo de sistema de repartición equitativa de la riqueza, como es el caso de la isla de Cuba con Fidel Castro a la cabeza de la revolución. Que, en una sociedad, todos sus integrantes tengan igualdad de derechos frente a la salud y a la educación es, indiscutiblemente, un gran avance. Definitivamente, eso es algo positivo. Sin embargo, no hay que olvidar que, para financiar la salud y la educación de las mayorías, se necesitan fuentes de dinero.

Durante la segunda guerra mundial, Rusia produjo un número grandísimo de armamento, gracias a su gran industria en dónde muchas mujeres trabajaron; los hombres estaban todos en el frente de batalla. Otro modo de financiar los proyectos del estado, fue el cultivo de algodón. Una enorme parte del territorio este de la ya desaparecida URSS, antiguamente cubierta de fuentes naturales de agua, hoy en día presenta grandes zonas desérticas, resultado del cultivo intensivo de algodón: ríos se han secado por completo, tierras fértiles quedaron convertidas en desiertos...

Hoy en día, en Europa se habla del Brasil de Lula, como una nueva potencia económica mundial. Y es que el desarrollo del cultivo, sobre todo de cereales, ha permitido al Brasil volverse mundialmente “competitivo”. Sin embargo, pese a que el gobierno de Lula, se suponía socialista, es decir, partidario de la repartición equitativa de las riquezas, en el Brasil las diferencias son cada vez mayores. La gente rica del Brasil, hace tiempo que dejó de usar automóviles para desplazarse; ellos usan helicópteros para evitar los molestias del tráfico vehicular. El deseo de hacer del Brasil un país económicamente rico, ha provocado el aumento en la tala masiva de árboles; gran parte de los bosques amazónicos desaparecen en cuestión de minutos.
Permanecer competitivos en el mercado mundial, significa que la producción tiene que mantenerse intensa para bajar los costos. La alta competitividad del Brasil, no solo se debe al cultivo intensivo sino además, a las condiciones bajo las cuales, trabaja en esas zonas, mucha gente miserable del Brasil. No solo con salarios bajísimos, si no que además, desprovistos del material capaz de protegerles de los riesgos de estos trabajos. Uno de esos riesgos está en el uso de productos químicos (fungicidas y otros) perjudiciales tanto para la fertilidad de las tierras como para la de los trabajadores.

A los países de Europa, les cuesta mantenerse competitivos frente a países como el Brasil y la China, porque las leyes en esos países no protegen a los empleados y trabajadores, mucho menos a los que están en el límite más bajo de la escala social. Ellos son obedientes y miserables, necesitan tanto el dinero como el trabajo que se les propone, por eso aceptan trabajar sin protecciones, con horarios extenuantes y en condiciones deplorables.

Este tipo de condiciones laborales, se supone que no debería existir en los estados de gobiernos socialistas. Pero pensemos: Cualquier líder que quiera mejorar la calidad de vida de la gente, apunta siempre a mejorar los sistemas de salud y de educación primero. Para ello requiere de financiamiento. Entonces entramos a la clave del sistema económico mundial: los países “ricos” cuentan con la maquinaria adecuada para transformar las materias primas; mientras que, las materias primas, se encuentran mayoritariamente en los países en desarrollo. Los países ricos imponen sus condiciones a los países en desarrollo, porque sin sus maquinarias, los países pobres no pueden transformar sus materias primas. Los países en desarrollo, se someten a las condiciones de los países ricos para poder financiar sus gobiernos, gracias a la exportación de materias primas.

Todo este modelo de desarrollo, nos hace pensar que lo que se necesita para sacar de la pobreza a los países en desarrollo, es crear sus propias industrias. Suponemos que los países “ricos” son capaces de crear máquinas muy avanzadas, gracias a la educación que reciben sus pobladores. Por eso, es que los gobiernos socialistas, apuntan tanto al mejoramiento de la educación popular.

En el afán de mejorar la industria local, los gobiernos de los países en desarrollo, abren de par en par sus puertas a las industrias de los países “ricos”. Como en los países ricos, las leyes protegen tanto el medio ambiente como a los trabajadores, producir cuesta mucho dinero. Por eso no paran de cerrar sus industrias locales para instalarlas en los países en desarrollo. Allí instalan sus industrias sin restricciones medioambientales, ni de salud, para los trabajadores locales. Llevan sus propios empleados para los puestos directivos, dejando los puestos menos costosos para los empleos locales. De modo que, los países ricos siguen enriqueciéndose, mientras los países en desarrollo siguen enriqueciendo solo a unos pocos privilegiados.

Aquí vale anotar algo. Que un país sea considerado rico, no quiere decir que en él no existan grandes porcentajes de pobladores empobrecidos. Quiénes crecimos en alguno de los países en desarrollo, solemos creer que en los países ricos solo existen industrias, desconocemos que en éstos países “ricos” siempre han existido: campesinos, obreros, mano de obra, artesanos, etc. Luego de muchas luchas sociales, toda esa gente pobre de los países ricos, ha logrado grandes reivindicaciones en cuestiones de educación y de salud popular, protección laboral, jubilación, vacaciones pagadas, entre otras. Eso ha ayudado a que mucha gente viva mejor, pero no necesariamente les ha sacado de la pobreza. Cuando los países en desarrollo, abren sus puertas a las grandes potencias económicas mundiales, toda esta gente pobre de los países ricos, pierde sus trabajos y poco a poco comienza a perder todas las reivindicaciones logradas a través de grandes luchas.
Creo que esto es muy importante subrayarlo: en los países ricos siempre ha habido gente pobre. En los países ricos no todas las personas gozan de los mismos derechos, no, ni siquiera en Francia donde el sistema socialista ha logrado grandes avances en materia de salud y de educación popular. Existen y siempre han existido jerarquías sociales: un tipo de educación y de salud privada para los ricos, y otra para el resto de los pobladores. La gran diferencia que existe en este punto con la de América Latina, es la percepción que tiene la gente en Francia al respecto de los servicios del Estado. Para dar un ejemplo. De la escuela maternal hasta el final de la primaria, mucha gente, cualquiera que sean sus ingresos, opta por la educación popular. Sin embargo, a partir del colegio, quienes pueden permitírselo, prefieren cambiarse a la educación privada para que sus hijos puedan, en el futuro, acceder a las Escuelas de élite, que no son, las tan "famosas" universidades populares. Yo también estuve sorprendida cuando lo escuché de la boca de mi director universitario: en Francia, las Universidades son para las mayorías, y las "grandes" Escuelas, como aquí se les llama, son  para las minorías privilegiadas que siempre han existido. Son los estudiantes de éste tipo de instituciones tan reconocidas al interior de Francia, quiénes tomarán los cargos directivos de las empresas y los puestos políticos.

La extrema derecha y el fundamentalismo, tienen mucha fuerza en Europa. Los gobiernos de extrema derecha, quieren cerrar sus fronteras y contradicen la globalización económica. Toda esa gente pobre que ha perdido su trabajo porque las fábricas cierran en Europa para abrirse en China, en Brasil, o en cualquier otro país parecido, votan por la extrema derecha. Los productores de leche, de carne, de cereales son campesinos europeos y sufren directamente cuando los grandes hipermercados de sus propios países, prefieren comprar la leche, la carne y los cereales, que vienen de países en donde los precios son “más competitivos”.

La competitividad significa que los precios se mantengan bajos. Que los precios sean bajos puede hacernos pensar que todo se vuelve accesible a las grandes mayorías. Sin embargo, en general, quién pierde en este sistema de competitividad a ultranza, son quiénes son ya pobres y humildes.

II


Así que, se trate o no de un gobierno socialista, el sistema económico mundial, hace que cualquier intento por hacer justicia se vuelva insostenible, ya que la riqueza está basada en la explotación (que contamina la naturaleza), la producción de bienes materiales (que también contaminan la naturaleza) y el comercio de estos bienes que terminan contaminando porque la mayor parte de ellos se vuelven basura en tan solo minutos luego de haber sido comprados.

¿No será que el problema no está en la repartición de la riqueza, sino en la concepción misma de ella? ¿No será que es la concepción misma de riqueza la que está realmente en juego?

Había una vez una familia muy pobre que vivía en los EEUU a mediados del siglo pasado. Uno de los hijos resultó ser muy brillante en los estudios. Diploma tras diploma, llegó a trabajar en la NASA. El sueño americano se hacía posible. Luego de separarse de su primera mujer, éste hombre de éxito, decidió dejar la Nasa y crear su propia empresa junto a su nueva esposa. Tuvieron dos hijos. Igual que sus padres, esta nueva pareja de origen humilde, soñaron para sus hijos éxito económico y grandes diplomas. Su hijo mayor, sin embargo, escogió para él un camino distinto. Terminado con éxito los años de preparatoria universitaria, decidió donar a un organismo no gubernamental, todos sus ahorros, que no eran pocos, quemó los últimos dólares que le quedaban en los bolsillos y se dedicó a vivir del modo más auténtico posible. Como muchos soñadores, se instaló en la parte más salvaje de Alaska, y la muerte le llegó tempranamente, por causa de inanición.

Muchos podríamos criticar la actitud de este chico rebelde, diciéndonos que se trataba de un niño mimado, caprichoso, a quién como nunca le hizo falta “nada”, tiró todo el dinero que tuvo y dejó en los suelos los anhelos de sus padres que tanto lucharon para salir de la pobreza y poder brindarle a él, una vida “mejor”.

Pero hay algo más. La infancia de este chico no fue color de rosa. Su padre y su madre vivían metidos en la oficina, trabajando duramente para poder sacar su empresa adelante. Creo que para alguien que siempre ha necesitado dinero, entender lo que vivió este chico, es muy difícil, pues en general, creemos que el dinero puede solucionarlo todo. Asimismo, solemos creer que nuestros países en desarrollo, vencerán todos sus males cuando el dinero no les falte, cuando se conviertan en países ricos. Soñamos con tener carreteras impecables, queremos maquinaria modernísima, sistemas de transporte subterráneo y aéreos de punta. Queremos sentirnos que hacemos parte del primer mundo. Pero nunca nos ponemos a pensar que en los países desarrollados, toda esa alta tecnología, todas esas infraestructuras, no han hecho que sus poblaciones sean felices. Los niveles de depresión son altísimos, la gente es violenta y agresiva; muchos enloquecen, otros se suicidan. ¿Será que es el síntoma de todo niño sobreprotegido? ¿Será que el hecho de tener y tener, hace que la gente se vuelva incapaz de medir sus “privilegios”?

El problema del mundo radica en esta idea de riqueza. Creemos ingenuamente que son las cosas materiales, las riquezas económicas, las que pueden darnos felicidad. Pero ningún ser vivo puede ser feliz, si está solo. Es cierto que la tecnología y la infraestructura moderna pueden ser de mucha utilidad pero no son indispensables para la felicidad. Me explico.

La gente pobre suele creer que si triunfa académicamente, triunfará económicamente como en el caso del hombre del ejemplo, caso de la vida real. La idea de triunfo económico se supone íntimamente ligada a la idea de felicidad. Pero lo que hace realmente felices a los seres humanos, es el contacto con otros humanos, son las relaciones humanas, aquellas que se basan en la confianza, en el placer mutuo.

¿Como podríamos criticar a aquél muchacho, y decir que fue injusto con sus padres, si sus padres lo único que le dieron es dinero? La miseria nos hace creer que el dinero todo lo puede pero nos equivocamos muchísimo. Lo que necesitamos es justicia para que nadie pueda someternos, para que seamos libres de decidir aquello que queremos.

En las ciudades como Quito, se piensa que se pueden resolver los problemas del tránsito, creando metros subterráneos como en Europa, y no se dan cuenta que en Europa, esos sistemas tampoco han resuelto el conflicto. Porque el problema comienza en el sistema económico que necesita vender siempre más automóviles para seguir fabricando otros. El problema es que a la gente ya no le gusta caminar, ya no quiere encontrarse ni estar junta, estar dentro de un carro les hace sentirse admirados, protegidos del contacto externo. La tecnología moderna, lamentablemente no nos junta, nos aisla, nos llena de aparatos que distraen nuestras vistas, nuestros oídos, nuestros pensamientos. Que nos dejan cada vez más solos, que nos deshumanizan cada vez más. Pero todos esos aparatos se mejoran y se siguen vendiendo, porque la infelicidad de la gente sigue creciendo, la soledad es cada vez más rotunda, más masiva. Niños pequeñitos crecen totalmente rodeados de aparatos, ajenos al calor humano, al contacto familiar, a los seres vivos. No, las cosas nunca nos harán felices, seguirán distrayéndonos de todo lo verdaderamente importante.

Todo aquello que hace realmente felices a los seres humanos no cuesta nada, es gratuito. Pero en el sistema en el que vivimos se nos exige hacer circular dinero para que las economías se sostengan. La gente, muy obediente, gasta y gasta y gasta tiempo y dinero para cumplir con lo establecido. Si un padre y una madre, dejan de trabajar para cuidar a sus hijos, la sociedad les critica, porque lo que ellos hacen no genera dinero y en este sistema, si no se genera dinero, lo que ellos hacen, no sirve. Pero si ese padre y esa madre contratan a alguien más para que les cuide los hijos, y ellos mismos, toman el cuidado de otros niños para ganar dinero, el sistema les felicita. Una chica murió a los diecisiete años por sobredosis de droga, luego de haberse siempre lamentado del hecho de que sus padres, ambos educadores, se ocuparan mejor de los hijos ajenos que de sus propios hijos. Si alguien decide caminar todos los días hacia su trabajo, no consumirá gasolina, no necesitará pagarse un gimnasio, ni un médico, porque su salud estará impecable. Pero en este sistema, vale más pagar gasolina, mantener el auto, visitar al médico y comprar medicamentos porque solamente así, el sistema económico funciona, porque solo así hay circulación de dinero y si en este sistema el dinero no circula, nada sirve.

No quiero parecer radical, no digo que nunca se deba utilizar un automóvil, ni ir al médico... pero en un mundo en el cual se necesita ganar dinero cada día haciendo y fabricando las mismas cosas, estar enfermo y ser dependiente resultan ser una obligación y no algo esporádico, ocasional o imprevisto.

Habría que pensar otras formas de intercambio de bienes y servicios. Algo distinto que nos permita vivir en sociedad sin competir a cada instante, sin contaminar todo el tiempo, sin criticarnos, sin compararnos, sin agredirnos, sin sentirnos menospreciados en todo momento.
¿Será que algo así es posible? ¿será que somos capaces de inventar algo distinto? 
Si el ser humano ha podido hacer avances grandiosos en ciencia y tecnología, ¿por qué resulta tan incapaz a la hora de inventar nuevos mecanismos de intercambio? ¿Por qué seguimos peleando por izquierdas y derechas, cuando al final de cuentas, a la larga, el resultado es siempre el mismo?

martes, junio 1

LA QUESTION SEXUELLE

Après avoir été secouée lors d’une soirée TV, par les propos et les images des pédophiles rencontrés dans l’enquête des Infiltrés*, intitulée « Pédophilie : Les Prédateurs » ; et diffusée par France 2 le mardi 6 avril 2010, j’ai commencé à tisser les fils de la question.

La soirée a été très riche en information avec un remarquable travail d’investigation et des intervenants très pertinents à l’heure du débat. Mais quelque chose restait floue, très floue de mon point de vue.

Tout le monde a tourné sur le problème :
« Que faire pour protéger nos enfants des prédateurs sexuels ? »

On a parlé de la responsabilité parentale :
« Il ne faut jamais laisser seuls ses enfants sur Internet. Il faut mettre des blocages, il faut les prévenir, il faut les surveiller… ! »
C’est vrai…
Pourtant…

Je pense maintenant à quelque chose dite par le médecin en psychiatrie aussi invité. Il a dit que certains enfants victimes, savaient qu’il fallait parler aux parents du harcèlement sexuel suivi sur Internet, mais qu’ils n’avaient pas osé, qu’ils ne savent pas quoi dire…

C’est de là qu’ont commencé à prendre forme mes propres questionnements :
- Pourquoi une personne devient pédophile ?
- Qu’est-ce que la sexualité ?
- Comment peut-on parler de sexualité à nos enfants si nous-mêmes ne savons pas ce que c’est ?
- Comment attendre que nos enfants se sentent à l’aise pour nous poser toutes les questions, surtout celles liées à la sexualité ?

Voilà le problème :
Savoir ce qu’est le sexe ; ce que sont la sexualité et les rapports sexuels. Puisque le problème n’est pas qu’il y ait le réseau Internet à l’heure actuelle, le problème est que nos sociétés sont le berceau de prédateurs sexuels !

Dans l’antiquité, les égyptiens avaient éloigné du groupe, un petit nombre d’enfants à peine nés, pour pouvoir établir d’après eux, quelle était leur langue originelle. Tous ces enfants sont décédés, tous se sont laissés mourir. C’était un neurologue qui avait parlé du sujet et il disait que, même si nous avons, en tant qu’êtres vivants, un patrimoine génétique, aucun aspect biologique ne peut se développer ni prendre forme si ce n’est qu’au travers de la culture. Or, comment la culture est-elle transmise ? Par l’éducation, bien évidement.

C'est-à-dire, bien que nous sommes tous génétiquement et biologiquement capables et disposés autant aux langues qu’à la vie sexuelle, rien ne prend forme sans les sens donnés par les sociétés : par la culture qui nous forme et par les éducateurs qui nous entourent. Ce n’est pas si difficile de comprendre, à partir du moment où je commence à expliquer ce processus depuis le début.

Freud a été le pionner à voir que la sexualité humaine existe bien avant la puberté : qu’il existe une sexualité enfantine. La sexualité, comme la faim, sont des faits biologiques qui, dans la recherche de satisfaction, donnent forme à ce que nous appelons « goûts ».

Notre éducation, nos cultures, sont remplies d’images parce qu’elles jouent le rôle de signifiants, c'est-à-dire qu'elles donnent du sens à ce que nous ressentons. Il existe aussi l’odorat, l’ouïe, le toucher, mais le travail des images dans la signification est beaucoup plus vaste, parce que silencieuses, elles peuvent se glisser partout et réveiller en nous, les autres sensations auxquelles elles sont liées dans nos souvenirs.

Le film « Au delà du désir » du réalisateur Lance Young, produit en 1997, traite l’histoire d’une femme, dont l’inceste souffert pendant son enfance, l’empêche de jouir sexuellement. Pour guérir de cette souffrance elle va se faire traiter. Le thérapeute choisi, apprend ses patients à s’aimer eux-mêmes, à se laisser séduire par leurs propres corps, par l’image que leurs propres corps reflètent. Il croit que c’est la seule façon de parvenir à la jouissance personnelle et, par conséquence, la seule façon de donner de la jouissance à autrui, dans l’acte amoureux.

La sexualité est remplie d’images. Les images, les formes nous excitent, nous séduisent, nous donnent envie. Mais ces images, sont-elles forcement grotesques, vulgaires, brutales ?

Lorsque la faim survient, chacun d’entre nous cherche à pallier ce besoin à sa manière, et cette manière est directement liée à nos habitudes personnelles. Lorsque les sensations sexuelles commencent à apparaître, l’organisme cherche à les satisfaire, à les comprendre, à leur trouver signification. Comme tout dans le développement humain, cet apprentissage va se faire petit à petit, notamment par imitation. Mais, que pourrions-nous imiter au milieu d’un foyer où toute question sexuelle est bannie ? Nous chercherions probablement à palier nos inquiétudes ailleurs… et pourquoi pas, aussi via Internet ! Internet n’est qu’un autre moyen d’y arriver. Ou alors, quelqu’un désire-t-il nier la très longue existence de la pornographie… ?

La pornographie propose des images qui traitent les questions sexuelles de manière brutale ; elles sont choquantes et par conséquence, leur impact est persistant dans la mémoire. Dans l’apprentissage de la sexualité, nous avons tous un jour ou l’autre, étés choqués par des scènes vulgaires, grotesques, brutales ; par des images obscènes qui pourtant, ont réussi à nous exciter. Si ce genre d’images a réussi à réveiller en nous l’appétit sexuel, c’est tout simplement parce que, pendant la découverte et l’apprentissage de la sexualité, nous avons étés confrontés à de telles images. D’autant plus qu’il est vraiment difficile de s’en dédouaner : la vulgarité et la brutalité des images obscènes sont partout, toujours clairement exposées dans les vitrines, dans les journaux, sur les murs, dans la publicité...

Avoir eu une éducation sexuelle à l’intérieur d’un foyer aux esprits ouverts, signifie avoir été en contact à un autre type d’images de la sexualité ; cela signifie avoir été en contact avec d’autres paroles, avec d’autres concepts à propos des questions sexuelles. Et dans ce cas, bien que confrontés socialement aux images grotesques toujours mise en avant dans la Pub, il est beaucoup plus probable que nous arrivions à comprendre la question sexuelle autrement.

Comment parler de sexe à nos enfants, si nous mêmes, parents, ne le concevons que comme quelque chose de brutal, vulgaire et obscène ? L’apprentissage de la sexualité est long et complexe, mais si nous n’avons eu comme école, que les images brutales de la pornographie et son discours brut, nous aurons du mal à expliquer et ressentir le sexe d’une autre façon.

Et les pédophiles dans tout ça ?

Il n’est pas vain de rappeler que la plupart des pédophiles ont été victimes de pédophilie. La plupart, sinon tous, ont été victimes d’une façon ou d’une autre, d’abus sexuel et de brutalité. Rien dans la nature humaine ne prend forme si ce n’est grâce à la culture acquise à travers d'un type d’éducation.

Plus nous réprimerons nos désirs sexuels, plus nous risquerons de perdre le contrôle de nos actes. La sexualité ne doit pas être réprimée mais canalisée, guidée dans la recherche de satisfaction réelle d’un besoin naturel. Une telle « satisfaction » par la force, par la brutalité ou dans la criminalité, n’est pas la véritable satisfaction d’un besoin naturel mais une réponse de substitution, fruit de la confusion installée lors d’une première agression sexuelle. C’est pour cette raison que tous les mineurs abusés ne deviennent pas prédateurs ; la brutalité vécue transformera l’être dans la mesure de sa vulnérabilité. À majeure ouverture d’esprit, plus grandes seront les possibilités de s’en sortir, même en ayant vécu une expérience si malheureuse et dramatique. Encore une fois : à nous de changer ce qui est établi !

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* Première investigation de cette nouvelle série des « Infiltrés » : La pédophilie. « Selon un récent rapport des Nations Unies sur le sujet, il y aurait dans le monde plus de «750 000 prédateurs sexuels connectés en permanence sur la toile». Pendant près d'une année, une équipe a enquêté sur ces «prédateurs sexuels» qui se servent d'Internet pour abuser d'enfants. C'est ce que les policiers appellent le phénomène du «grooming» : tout acte visant à manipuler un enfant via internet à des fins sexuelles. Phénomène inquiétant… Selon l'association « Innocence en Danger », un enfant sur trois en France a déjà été approché par un inconnu sur internet. » Réalisateur : Philippe Lallemant. Présentateur : David Pujadas. France 2.